8-1
Junio 23, 1907
El acto más bello es el abandono en la
Voluntad de Dios.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, el
bendito Jesús no venía, y yo estaba pensando entre mí cuál sería el acto más
bello y más a Nuestro Señor, que pudiese más fácilmente inducirlo a
venir: El dolor de las propias culpas o la resignación. Mientras estaba en
esto, en cuanto ha venido me ha dicho:
(2) “Hija, el acto más bello y que más me
agrada es el abandono en mi Voluntad, pero tanto, que no se recuerde que existe
el propio ser, sino que todo para ella sea el Divino Querer. Si bien el dolor
de las propias culpas es bueno y laudable, pero no destruye el propio ser; en
cambio el abandonarse del todo en mi Voluntad destruye el propio ser y
readquiere el Ser Divino. Entonces, el alma con abandonarse en mi Voluntad, me
da más honor, porque me da todo lo que Yo puedo exigir de la criatura, y vengo
a readquirir en Mí lo que de Mí había salido, y el alma readquiere lo único que
debería readquirir, a Dios con todos los bienes que el mismo Dios posee, sólo
que, hasta que el alma está del todo en la Voluntad de Dios, readquiere a Dios,
y si se sale de mi Voluntad readquiere su propio ser junto con todos los males
de la corrompida naturaleza”.
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8-2
Junio 25, 1907
El alma detenida o caminando, debe estar siempre en la
Divina Voluntad.
(1) Esta mañana estaba pensando en que me
sentía como detenida, sin ir ni hacia adelante ni hacia atrás, y decía: “Señor,
yo misma no sé decir lo que siento, si estoy atrás, o detenida, o adelante,
pero del resto no me aflijo, pues con tal que esté en tu Voluntad estoy siempre
bien, en cualquier punto o en cualquier modo que pueda estar, tu Voluntad es
siempre santa y yo en cualquier modo que esté, estaré siempre bien”.
(2) En ese momento el bendito Jesús ha
venido por poco tiempo y me ha dicho:
(3) “Hija mía, ánimo, no temas si te
sientes detenida, pero está atenta a que esas detenidas las hagas en mi
Voluntad, sin salirte en nada de mi Querer. También Yo me detengo, pero en un
abrir y cerrar de ojos hago más de lo que no he hecho por años y años; mira,
para el mundo parece que Yo estuviera detenido, porque mereciendo ser
severamente castigado y no haciéndolo, parece que no esté caminando, pero si
tomo la vara en mis manos, verás como me reharé de todas mis paradas. Así tú,
estando siempre en mi Voluntad, si ves que mi Voluntad te quiere detenida,
detente entonces y goza de mi Voluntad; si ves que mi Voluntad quiere que
camines, camina pues, pero camina siempre en mi Querer, porque caminando en mi
Voluntad caminarás Conmigo mismo y tendrás la misma Voluntad de mi caminar, por
eso estate siempre en mi Voluntad, detenida o en camino, y estarás siempre
bien”.
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8-3
Julio 1, 1907
En la Divina Voluntad se olvidan los pecados.
(1) Estaba leyendo de una santa que siempre
pensaba en las propias culpas, y que pedía a Dios dolor y perdón. Y yo en mi
interior decía: “Señor, qué diferencia entre esta santa y yo, yo nunca pienso
en los pecados, y ella que siempre piensa en ellos, se ve que me he
equivocado”. En ese instante lo he sentido moverse en mi interior y se hizo
como un relámpago de luz en mi mente, y oí que me decían:
(2) “Necia, necia que eres, ¿no quieres
entenderlo? ¿cuándo mi Voluntad ha producido pecados, imperfecciones? Mi
Voluntad es siempre santa, y quien vive en Ella queda ya santificado, y goza,
se alimenta y piensa en todo lo que mi Voluntad contiene, y aunque en el pasado
haya cometido pecados, encontrándose en la belleza, en la santidad, en la
inmensidad de los bienes que contiene mi Voluntad, olvida lo feo de su pasado y
se recuerda sólo del presente, con la condición de que no salga de mi Querer;
pero si llegara a salir, regresando al propio ser, no es de asombrarse que
recuerde pecados y miserias. Ten presente en tu mente que en mi Voluntad no
entran ni pueden entrar estos pensamientos de pecados y de sí misma, y si el
alma los siente significa que no es estable ni está fija dentro de Mí, sino que
se da sus escapadas”.
(3) Encontrándome después en mi habitual
estado, en cuanto lo he visto me ha dicho:
(4) “Hija mía, la verdad, por cuanto sea
perseguida, no se puede hacer menos que reconocer que es verdad, y llegará el
tiempo en que esa misma verdad perseguida venga a ser reconocida y amada. En
estos tristes tiempos todo es falsedad y doblez, y para hacer que la verdad
pueda señorear, el hombre necesita ser castigado y destruido; y estos golpes,
parte se los darán ellos mismos y se destruirán mutuamente, otros vendrán de
Mí, especialmente para Francia, donde habrá gran mortalidad, tanto, que quedará
casi despoblada”.
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8-4
Julio 4, 1907
El alma debe rumiar en su mente las verdades aprendidas.
(1) Estaba pensando: “Cómo me he vuelto
mala, no obstante el Señor no me corrige, no me reprende”. Mientras esto
pensaba lo he sentido moverse en mi interior, y me ha dicho:
(2) “Hija mía, camina, camina. Si Yo soy
bondad, misericordia, dulzura, soy también justicia, fortaleza, potencia; si Yo
te viera retroceder o cometer defectos voluntarios, ante tantas gracias que te
he hecho, merecerías ser fulminada, y en verdad te fulminaría; y si no lo hago
tú misma comprendes el por qué, y si no te hablo siempre, debes rumiar
continuamente en tu mente cuantas verdades te he enseñado, después entra en tu
interior, únete Conmigo, y Yo estaré siempre junto contigo para obrar
interiormente”.
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8-5
Julio 10, 1907
Se comienza a vivir de verdad, cuando se comienza a ser víctima.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, me
he encontrado fuera de mí misma junto con mi adorable Jesús, y viéndolo
coronado de espinas le he quitado la corona y con ambas manos la he puesto
sobre mi cabeza, oprimiéndola muy bien. ¡Oh! cómo sentía que me penetraban las
espinas, pero me sentía feliz de sufrir, para aligerar las penas de Jesús.
Después he dicho: “Mi buen Jesús, dime, ¿falta mucho tiempo para que me lleves
al Cielo?”
(2) Y Él: “Más bien, poquísimo”.
(3) Y yo: “Tu poco pueden ser diez, veinte
años, y ya tengo cuarenta y dos”.
(4) Y Él: “No es verdad; tus años no son
más que desde que comenzaste a ser víctima. Entonces mi bondad te llamó, y tú
puedes decir que desde entonces comenzaste a vivir de verdad. Y así como te
llamé a vivir mi Vida en la tierra, así dentro de poco te llamaré a vivir mi
Vida en el Cielo”.
(5) Mientras estaba en esto,he visto que de
las manos del bendito Jesús salían dos columnas que luego formaban una sola, y
las tenía apoyadas fuertemente sobre mis hombros, sin que yo pudiera quitarme
de abajo; y si me llamaba no había quien viniera a poner los hombros bajo
aquellas columnas y permanecían suspendidas en sus manos, y estando suspendidas
sucedían estragos de todo tipo; comprendía que estas columnas eran la Iglesia y
el mundo, salidos de sus santísimas manos y que los tenía en sus santas llagas,
y siempre estarán ahí, pero si el buen Jesús no tiene donde apoyarlas, se
cansará muy pronto de tenerlas suspendidas en sus manos, y ay, pero ay que
harán horrorizar, son tales y tantos estos ay, que creo que es mejor hacer
silencio.
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8-6
Julio 14, 1907
Todo en el alma debe ser amor.
(1) Continuando mi habitual estado, por
poco tiempo ha venido el bendito Jesús, y yo sin pensarlo he preguntado:
“Señor, ayer me confesé; si hubiera muerto, siendo que la confesión perdona las
culpas, ¿me habrías llevado directamente al paraíso?”
(2) Y Él: “Hija mía, es verdad que la
confesión perdona las culpas, pero la cosa más segura y cierta para exentar el
purgatorio es el amor, así que en el alma el amor debe ser la pasión
predominante: Amor el pensamiento, la palabra, los movimientos, todo, todo debe
ser envuelto por este amor, y así, el Amor Increado encontrando todo amor,
absorbe en Sí al amor creado. En efecto, qué otra cosa hace el purgatorio sino
llenar los vacíos de amor que hay en el alma, y cuando llena estos vacíos la
manda al Cielo. Si no hay estos vacíos, no es cosa que pertenezca al
purgatorio”.
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8-7
Julio 17, 1907
Verdadera señal para conocer si se vive en la Divina Voluntad.
(1) Continuando mi habitual estado, en
cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la verdadera señal para
conocer si el alma vive en mi Voluntad, es que todo lo que le sucede, en
cualquier cosa se desenvuelve la paz, porque mi Voluntad es tan perfecta y
santa que no puede producir ni siquiera la sombra de la turbación. Así que si
en los conflictos, mortificaciones, amarguras, se siente turbada, no puede
decir que está dentro de mi Voluntad; a lo más, si se siente resignada y al
mismo tiempo turbada, puede decir que está a la sombra de mi Voluntad, porque
estando fuera es dueña de sentirse a sí misma, pero adentro no”.
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8-8
Julio 19, 1907
En la Divina Voluntad no entran ni arideces, ni tentaciones, ni defectos.
(1) Habiendo hablado con una persona sobre
la Voluntad de Dios, se me había salido decirle que estando en la Voluntad de
Dios y sintiéndose árida se encontraría también en paz. Después, encontrándome
en mi habitual estado, el bendito Jesús me ha corregido diciéndome:
(2) “Hija mía, pon mucha atención cuando
hablas de mi Voluntad, porque mi Voluntad es tan feliz, que forma nuestra misma
bienaventuranza, y la voluntad humana es tan infeliz, que si pudiese entrar en
la nuestra destruiría nuestra felicidad y nos haría guerra; por eso en mi
Voluntad no entran ni arideces, ni tentaciones, ni defectos, ni inquietudes, ni
frialdades, porque mi Voluntad es luz y contiene todos los gustos posibles; la
voluntad humana no es otra cosa que una gotita de tinieblas, toda llena de
disgustos. Así que si el alma está ya dentro de mi Querer, antes de entrar, al
contacto con mi Querer la luz le ha disipado la gotita de las tinieblas para
poderla tener en sí, el calor ha derretido el hielo y la aridez, los gustos
divinos han quitado los disgustos, mi felicidad la ha liberado de todas las
infelicidades”.
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8-9
Agosto 6, 1907
No ve otra cosa que castigos.
(1) Continuando mi habitual estado, me
encontraba fuera de mí misma dentro de una iglesia, y me parecía ver a una
bellísima señora con sus senos tan llenos de leche, que parecía que se le
quisiera abrir la piel. Después, llamándome me dijo:
(2) “Hija mía, éste es el estado de la
Iglesia, está llena de amarguras internas, y aunado a éstas está en acto de
recibir las amarguras externas. Sufre tú un poco para mitigarlas en algo”.
(3) Y mientras esto decía, parecía que se
abriese los senos, y llenando su mano con leche me la daba a beber; era
amarguísima y producía tantos sufrimientos que yo misma no sé decirlo. En ese
momento veía que hacían revoluciones, entraban en las iglesias, despojaban
altares, los quemaban, atentaban contra sacerdotes, rompían estatuas, y miles
de otros insultos e infamias. Mientras esto hacían, el Señor mandaba otros
castigos del Cielo, muchos quedaban muertos o heridos, parecía una riña general
contra la Iglesia, contra el gobierno y entre ellos mismos. Yo he quedado espantada
y me he encontrado en mí misma, y continuaba viendo a la Reina Madre, junto con
otros santos, que rogaban a Jesucristo que me hiciera sufrir, pero parecía que
Él no prestaba atención, y entraban en conflicto, y molesto ha respondido el
bendito Jesús:
(4) “No me molesten, estense tranquilos, de
otra manera me la traigo”.
(5) Pero a pesar de esto parece que he
sufrido un poco.
(6) Ahora digo todo junto, que en todos
estos días, encontrándome en mi habitual estado, no he visto otra cosa que
revoluciones y castigos. El bendito Jesús está casi siempre taciturno, y de vez
en cuando sólo me dice:
(7) “Hija mía, no me hagas violencia, de
otra manera te haré salir de este estado”.
(8) Y yo digo: “Mi vida y mi todo, si
quieres ser dejado libre para hacer lo que quieres, llévame, y después podrás
hacer lo que quieras”.
(9) Parece que en estos días se necesita
gran paciencia para tratar con Jesús bendito.
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8-10
Agosto 22, 1907
El alma debe estar en el mundo como si
sólo estuvieran
Dios y ella. La causa que más renueva la
Pasión a
Jesús es el incumplimiento de los propósitos.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, en
cuanto ha venido mi adorable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, para que la Gracia pueda
tener libre la entrada en el alma, ésta debe estar en el mundo como si no
hubiera otra cosa que Dios y ella, porque cualquier otro pensamiento o cosa se
interponen entre el alma y la Gracia, e impiden a la Gracia entrar en el alma,
y al alma recibir la Gracia”.
(3) Otro día me dijo: “Hija mía, la causa
que más me renueva la Pasión es el incumplimiento de los propósitos; ¡ah! ni
siquiera entre ellos son tan viles de no mantener lo que se prometen, sólo
Conmigo llegan a tal vileza de desconocer sus promesas, a pesar que saben que
sufro mucho porque en un momento prometen, y en otro desdicen lo que prometen”.
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8-11
Septiembre, 1907
Por cuanto más el alma es igual en todo,
tanto más se acerca a la perfección divina.
(1) Paso días amarguísimos, con continuas privaciones,
a lo más se hace ver como sombra o relámpago, y casi siempre con continuas
amenazas de mandar castigos. ¡Oh! Dios, qué desorden, el mundo parece
trastornado, todos están en actitud de hacer revoluciones, de matarse; el Señor
parece que retira su Gracia y los hombres se vuelven tantas bestias feroces,
pero es mejor callar estas cosas, porque hablar de ellas amarga demasiado mi
pobre alma, bastante saturada de amarguras. Después, esta mañana en cuanto ha
venido el bendito Jesús, me ha dicho:
(2) “Todas las obras de Dios son perfectas,
y su perfección se conoce por ser redondas o a lo más cuadradas, tanto que
ninguna piedra es colocada en la Jerusalén Celestial que no sea redonda o
cuadrada”.
(3) Yo no entendía nada de esto, pero hacía
por ver la bóveda del cielo y veía en ella las estrellas, el sol, la luna, y
también la misma forma de la tierra, todas redondas, pero no entendía el
significado de esto, y el Señor ha agregado:
(4) “La redondez es la igualdad en todas
las partes, así que el alma para ser perfecta debe ser igual en todos los
estados, en todas las circunstancias, sean prósperas o adversas, dulces o
amargas. La igualdad debe circundarla en todo, para formarla al modo de un
objeto redondo, de otramanera, si no es igual en todas las cosas, no podrá
entrar bella y pulida a formar parte de la Jerusalén Celestial, y no podrá
adornar a modo de estrella la patria de los bienaventurados, así que por cuanto
más el alma es igual en todo, tanto más se acerca a la perfección divina”.
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8-12
Octubre 3, 1907
Cómo el propio yo vuelve esclavo a Dios.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, el
bendito Jesús no venía, y yo estaba desgarrada por el dolor de su privación, y
no sólo por esto, sino por el pensamiento de que mi estado de víctima no fuera
más Voluntad de Dios; me parece haberme vuelto nauseante ante la presencia de
Dios, digna sólo de ser aborrecida. Ahora, mientras esto pensaba, en cuanto ha
venido Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, quien elige al propio yo,
aun por un momento, reprime la Gracia, se hace dueño de sí mismo y vuelve
esclavo a Dios”.
(3) Después ha agregado: “La Voluntad de
Dios hace tomar la posesión Divina, pero la obediencia es la llave para abrir
la puerta y entrar en esta posesión”.
(4) Dicho esto ha desaparecido.
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8-13
Octubre 4, 1907
La cruz injerta la Divinidad en la humanidad.
(1) Continuando mi habitual estado de
privaciones, y por lo tanto con pocos sufrimientos, estaba diciendo para mí:
“No sólo de Jesús estoy privada, sino que también el bien de los sufrimientos
me es quitado. ¡Oh Dios!, por todas partes quieres usar fierro y fuego y
tocarme en las cosas más amadas por mí, y que formaban mi misma vida: Jesús y
la cruz. Si a Jesús le soy abominable por mis ingratitudes, tiene razón en no
venir, pero tú, oh cruz, a ti ¿qué te he hecho que tan bárbaramente me has
dejado? ¡Ah! ¿tal vez no te he puesto buena cara cuando has venido? Recuerdo
que te amaba tanto que no sabía estar sin ti, y algunas veces te prefería aun
sobre el mismo Jesús; yo no sabía qué cosa me habías hecho que no sabía estar
sin ti, ¿no obstante me has dejado? Es verdad que muchos bienes me has hecho,
tú eras el camino, la puerta, la estancia, el secreto, la luz en la cual
encontraba a Jesús, por eso te amaba tanto, y ahora todo ha terminado para mí”.
Mientras esto pensaba, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija, la cruz es parte de la vida, y
solamente no la ama quien no ama la propia vida, porque sólo con la cruz
injerté la Divinidad a la humanidad perdida; sólo la cruz es la que continúa la
Redención en el mundo, injertando a cualquiera que la recibe en la Divinidad; y
quien no la ama significa que no sabe nada ni de virtudes, ni de perfección, ni
de amor de Dios, ni de verdadera vida; sucede como a un rico que habiendo
perdido las riquezas se le presenta un medio para adquirirlas de nuevo, y tal
vez de más; ¿cuánto no amaría este medio? ¿Y no pondría acaso la propia vida en
este medio para encontrar de nuevo la vida en las riquezas? Así es la cruz, el
hombre se había vuelto pobrísimo, y la cruz es el medio no sólo para salvarlo
de la miseria, sino para enriquecerlo con todos los bienes; por eso la cruz es
la riqueza del alma”.
(3) Y ha desaparecido, y yo he quedado más
amargada pensando en la pérdida que había sufrido.
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8-14
Octubre 12, 1907
Ve lugares devastados por la Justicia.
(1) Después de haber pasado días de
privación y de lágrimas, finalmente esta mañana ha venido Jesús y me ha dicho:
(2) “¡Ah! hija mía, tú no sabes nada de lo
que debe suceder de aquí a un año. ¡Oh, cuántas cosas sucederán! Mira un poco”.
(3) Mientras me encontraba en esto me he
encontrado fuera de mí misma junto con Jesús, y veía, dónde lugares hundidos y
ciudades enteras sepultadas, donde lugares inundados y desaparecido lo que en
aquellos lugares existía, en otros puntos terremotos con daño notable, gente
muerta, revoluciones en más lugares, y en ciertos puntos tan violentas, que no
se podía poner un pie en la tierra sin pisar sangre humana. ¿Pero quién puede
decir lo que de trágico se veía? Después de esto el buen Jesús ha agregado:
(4) “¿Has visto? ¡Ah! hija mía,
ánimo, paciencia en el estado en el que te encuentras, la justicia queriendo
descargarse sobre las criaturas evita descargarse sobre de ti, y el vacío de
tus sufrimientos llenará el vacío de los sufrimientos de ellas; dejemos correr
un poco la justicia, es necesario; las criaturas se ensoberbecen demasiado,
después terminará todo y Yo estaré contigo como antes”.
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8-15
Octubre 29, 1907
El verdadero amor y el sacrificio.
(1) Encontrándome en mi habitual estado me
he encontrado fuera de mí misma, y veía al niño Jesús, que poniéndose sobre mi
cama me golpeaba con sus manos todo el cuerpo, dándome también patadas. Cuando
me ha abatido muy bien y pisoteado, ha desaparecido. Volviendo en mí misma no
entendía el por qué de estos golpes, pero estaba contenta porque recordaba que
yo misma me ponía bajo Jesús para ser más golpeada. Después, sintiéndome toda
magullada, de nuevo he sido sorprendida por el bendito Jesús, que quitándose la
corona de espinas, Él mismo la ha clavado en mi cabeza, pero con tal fuerza que
todas las espinas me penetraban dentro; después, metiéndose en mi interior,
casi en acto de seguir más adelante me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿cómo estamos? Vayamos,
vayamos más adelante en castigar al mundo”.
(3) Yo me he espantado al oír que unía mi
voluntad a la suya en el ir más allá en los castigos. Y Él ha agregado:
(4) “Lo que Yo te digo no lo debes olvidar.
Recuérdate que tiempo atrás Yo te hacía ver los castigos presentes y aquellos
que debía mandar, y tú, presentándote ante mi justicia, tanto imploraste en
favor del genero humano, ofreciéndote tú a sufrir cualquier cosa, que te fue
concedido como limosna que en vez de hacer por diez haría por cinco en
consideración tuya. Por eso esta mañana te he golpeado, para poderte conceder
tu deseo, que debiendo hacer por diez haga sólo por cinco”.
(5) De nuevo ha
agregado: “Hija mía, el amor es lo que ennoblece al alma y la pone en posesión
de todas mis riquezas, porque el verdadero amor no tolera división de clase o
condición, por mucho que uno pueda ser inferior al otro. Lo que es mío es tuyo, éste es el lenguaje de dos seres que en verdad se
aman, porque el verdadero amor es transformación; por lo tanto, la belleza de
uno quita la fealdad del otro y lo vuelve bello; si es pobre lo vuelve rico; si
es ignorante lo vuelve docto; si es innoble lo vuelve noble; uno es el latido,
uno el respiro, una la voluntad en dos seres que se aman, y si algún otro
latido o respiro quisiera entrar en ellos, se sienten sofocados, agitados y
lacerados, y quedan enfermos. Así que el verdadero amor es salud y santidad, y
en él se respira un aire balsámico, perfumado, cual es el respiro y la vida del
mismo amor, pero donde este amor queda más ennoblecido, más consolidado, más
confirmado y más acrecentado, es en el sacrificio, así que el amor es la llama,
el sacrificio la leña; entonces donde hay más leña, más altas son las llamas, y
el fuego es siempre mayor. ¿Qué cosa es el sacrificio? Es el desvivirse uno en
el amor y en el ser de la persona amada, y por cuanto más uno se sacrifica,
tanto más queda consumado en el ser amado, perdiendo su ser y retomando todos
los lineamientos y nobleza del Ser Divino. Mira, también en el mundo natural la
cosa pasa así, si bien en modo muy imperfecto, ¿quién adquiere nombre, nobleza,
heroísmo, un soldado que se sacrifica, se expone a las batallas, expone la vida
por amor del rey, o algún otro que se está con los brazos cruzados? Ciertamente
el primero. Así un siervo, ¿quién puede esperar sentarse a la mesa de su amo,
el siervo fiel que se sacrifica, que pone la propia vida, que tiene más cuidado
de los intereses de su amo que de los suyos por amor a su amo, o aquél siervo
que si bien hace su deber, cuando puede rehuir el sacrificio lo rehuye? Cierto
que el primero. Y así el hijo con el padre, el amigo con el amigo, etc. Así que
el amor ennoblece y une y forma una sola cosa; el sacrificio es la leña para
engrandecer el fuego del amor, y la obediencia lo ordena todo”.
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8-16
Noviembre 3, 1907
El alma en la Divina Voluntad debe concurrir a todo.
(1) Esta mañana, encontrándome en mi
habitual estado he sentidoa mi amable Jesús moverse en mi interior, y repetía:
(2) “Vayamos más adelante”.
(3) Yo al oír esto me he encogido de
hombros diciendo: “Señor, ¿por qué dices vayamos más adelante? Más bien di, iré
más adelante en los castigos, yo tengo miedo de poner en esto mi voluntad”.
(4) Y Él: “Hija mía, mi Voluntad y la tuya
son una, y si digo vayamos más adelante en los castigos, ¿no digo lo mismo en
el bien que hago a las criaturas, que es, ¡oh! cuánto más que los castigos? Y
en los tantos otros castigos que no mando, ¿no estás tú unida Conmigo?
Entonces, quien está unido en el bien, ¿no debe estar unido en las
mortificaciones? Entre Yo y tú no debe haber divisiones. Tú no eres otra cosa
que aquella pequeña hierbita que Dios se ha complacido en dotar con una maravillosa
virtud, y así como a la pequeña hierbita de la que no se conoce la virtud que
contiene se pisa y ni siquiera se mira, así quien no conoce el don que he
puesto en ti y la virtud que contiene mi hierbita, no sólo te pisa, sino que no
comprende cuánto me complazco Yo con dar valor a las cosas más pequeñas”.
(5) Después de esto parecía que apoyaba su
cabeza sobre la mía, y yo he dicho: “¡Ah, hazme sentir tus espinas!”
(6) Y Él: “¿Quieres que te golpee?”
(7) Y yo: “Sí”. En este momento se ha encontrado
en manos de Jesús una vara con bolas de fuego, y yo viendo el fuego: “Señor,
tengo miedo del fuego, golpéame sólo con la vara”.
(8) Y Él: “No quieres ser golpeada, Yo me
voy”.
(9) Y ha desaparecido sin darme tiempo de
pedirle que me golpeara como a Él le agradara. ¡Oh! cómo he quedado pensativa y
afligida, pero Él que es tan bueno me perdonará.
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8-17
Noviembre 18, 1907
El alma viviendo su nada se llena de Dios.
(1) Encontrándome en mi habitual estado ha
venido el bendito Jesús, y en cuanto lo he visto he dicho: “Dulce vida mía,
cómo me he hecho mala, me siento reducida en la nada, nada siento en mí, todo
es vacío, sólo siento en mi interior un embeleso, y en este embeleso te espero
a Ti, que me llenes, pero en vano espero este llenarme, más bien me siento
regresar siempre en la nada”.
(2) Y Jesús: “¡Ah! hija mía, ¿y tú te
afliges porque te sientes reducida en la nada? Más bien te digo que por cuanto
más la criatura se reduce en la nada, tanto más es llenada del Todo, y si fuera
aun una sombra de sí que deja, esa sombra impide que Yo me pueda dar todo, todo
al alma; y tu regresar siempre en la nada significa que vas perdiendo tu ser
humano para readquirir el Divino”.
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8-18
Noviembre 21, 1907
Amor y unión que hay entre Creador y criatura.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba
uniéndome con Nuestro Señor, haciendo uno solo su pensamiento, su latido, su
respiro y todos sus movimientos con los míos, y ponía la intención de ir a
todas las criaturas para dar a todas todo esto, y como estaba unida a Jesús en
el huerto de los olivos, daba también a todos y a cada uno, y aun a las almas
purgantes, todas sus gotas de sangre, sus oraciones, sus penas y todo el bien
que Él hizo, a fin de que todos los respiros, los movimientos, los latidos de
las criaturas quedasen reparados, purificados, divinizados, y la fuente de todo
bien, la cual son sus penas, fueran remedio para todos. Mientras esto hacía, el
bendito Jesús en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, con estas intenciones tuyas
me hieres continuamente, y como las haces frecuentemente, una flecha no espera
a la otra y siempre quedo herido de nuevo”.
(3) Y yo he dicho: “¿Cómo puede ser posible
que quedes herido y te escondes y me haces penar tanto en esperar tu venida?
¿Éstas son las heridas, esto es lo mucho que me quieres?”
(4) Y Él: “Más bien no he dicho nada de
todo lo que debería decirte, y el alma misma no puede comprender, mientras es
viadora, todo el bien y el amor que corre entre las criaturas y el Creador,
porque su obrar, el hablar, el sufrir, está todo en mi Vida, porque sólo
haciéndolo así puede disponer para bien de todos. Sólo te digo que cada
pensamiento tuyo, latido y movimiento, cada miembro tuyo, cualquier hueso tuyo
sufriente, son tantas luces que salen de ti, que tocándome a Mí las difundo
para bien de todos, y Yo te mando triplicadas tantas otras luces de gracia, y
en el Cielo te las daré de gloria. Basta decirte que es tanta la unión, la
estrechez que hay, que el Creador es el órgano y la criatura el sonido; el
Creador es el sol, la criatura los rayos; el Creador la flor, la criatura el
olor; ¿puede estar acaso el uno sin el otro? Ciertamente que no. ¿Crees tú que
no tengo cuenta de todo tu trabajo interno y de tus penas? ¿Cómo puedo olvidarlas
si salen de Mí mismo, y son una sola cosa Conmigo? Agrego aún que cada vez que
se hace memoria de mi Pasión, siendo ésta un tesoro expuesto para bien de
todos, es como si el alma pusiera este tesoro en el banco para multiplicarlo y
distribuirlo para bien de todos”.
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8-19
Noviembre 23, 1907
Si el alma sufre distracciones en la comunión,
es señal de que no se ha dado toda a Dios.
(1) Habiéndome enterado por una persona,
que fácilmente se distraía en la comunión, estaba diciendo en mi interior:
“¿Cómo es posible distraerse estando Contigo? ¿Acaso no queda toda absorbida en
Ti?” Después, encontrándome en mi habitual estado, estaba haciendo mis
acostumbradas cosas internas, y veía como si quisiera entrar en mí alguna
distracción, y a Jesús bendito que poniendo sus manos impedía que entrara, y
después me ha dicho:
(2) “Hija mía, si el alma sufre
distracciones, disturbios, es señal de que no se ha dado toda a Mí, porque
cuando el alma se ha dado toda a Mí, siendo cosa mía sé tener bien custodiado
mi don; mientras que, cuando en virtud del libre albedrío no me dan todo, Yo no
puedo tener esa custodia especial, y estoy obligado a sufrir las cosas molestas
que turban mi unión con ellas, mientras que cuando es toda mía, el alma no hace
ningún esfuerzo para estarse tranquila, el empeño es todo mío para no dejar
entrar ninguna cosa que pudiera turbar nuestra unión”.
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8-20
Diciembre, 1907
La intención del alma en todo su obrar,
debe ser encontrarse con Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado,
estaba pensando en el momento en el que el bendito Jesús encontró a su bendita
Madre en el camino del calvario, y mientras los compadecía, el dulce Jesús me
ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Madre salió el día de mi
Pasión sólo para poder encontrar y aliviar a su Hijo. Así el alma
verdaderamente amante, en todo su obrar, su intención es únicamente la de
encontrar a su querido amado y aliviarlo del peso de la cruz, y como la vida
humana es una continua actitud de acciones, sea internas o externas, el alma no
hace otra cosa que continuos encuentros con su amado; ¿y solamente lo
encontrará? No, no, lo saludará, lo abrazará, lo besará, lo consuela, lo ama, y
aunque sea con una sola palabrita que le diga de prisa, Él quedará satisfecho y
contento, y conteniendo la acción siempre un sacrificio, si la acción sirve
para encontrar el sacrificio que hay dentro de la acción, servirá para aliviarme
del peso de mi cruz. ¿Cuál será la felicidad de esta alma que en su obrar está
en continuo contacto Conmigo? Cómo crecerá siempre más mi amor en cada
encuentro que haga Conmigo mediante su obrar. Pero cuán pocos se sirven de esto
para encontrar el brevísimo camino de sus acciones para venir a Mí y
estrecharse, aliviarme de tantas aflicciones que me dan las criaturas”.
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8-21
Enero 23, 1908
Jesús jamás va al alma inútilmente. El
contemporizar
da tiempo y lugar a los enemigos para mover batalla.
(1) Habiendo venido M., me ha dicho que en
estas venidas de Nuestro Señor yo no merecía nada, y que sólo merecía cuando
practicaba las virtudes; y también me ha pedido que rezara por ciertas
necesidades suyas. Después, en el curso del día he estado pensativa por lo que
había oído, y para quitarme de encima este pensamiento decía entre mí:
(2) “Adorable bien mío, Tú sabes que jamás
he puesto atención a los méritos, sino sólo a amarte, me parece que me quisiera
hacer sierva en tu casa si me ocupara en la adquisición de méritos; pero no, no
quiero ser sierva, sino hija, más bien Tú mi amado y yo la tuya”.
(3) Pero a pesar de esto el pensamiento
volvía frecuentemente. Ahora, encontrándome en mi habitual estado, mi bendito
Jesús ha venido y me ha dicho:
(4) “Hija mía, M. no te ha dicho la verdad,
porque cuando voy a un alma, jamás voy inútilmente, sino que siempre le llevo
algún beneficio, ahora le hablo de las virtudes, ahora la corrijo, ahora le
comunico mi belleza, de modo que todas las otras cosas le parecen feas, y
tantas otras cosas, y aunque no dijese nada, ciertamente que el amor se
desenvuelve de más en el alma, y por cuanto más me ama, más vengo Yo a amarla,
y los méritos del amor son tan grandes, nobles y divinos, que comparados a los
otros méritos se puede decir: Aquellos de plomo, y éstos de oro puro. Y además, él
ha venido, y ciertamente que no ha venido como una estatua, ha tratado de
decirte alguna palabra, de hacerte algún beneficio, aunque como criatura, ¿y
Yo, que soy Creador, haré cosas inútiles?”.
(5) En este momento he recordado las
necesidades que me había dicho M., y rogaba a Nuestro Señor que lo atendiera.
Entonces me parecía verlo con un vestido color plateado, y de la cabeza
descendía un velo negro que le cubría parte de los ojos, y este velo parecía
que se extendiera también a otra persona que estaba atrás de él. Yo no entendía
nada de esto y el bendito Jesús me ha dicho:
(6) “El vestido plateado que le ves es su
pureza en el obrar, y el velo negro es porque mezcla de lo humano, y esto de
humano que mezcla es como velo que cubriéndole la luz de la verdad que le
resplandece en la mente, lo hace obrar algunas veces con temor, o bien para
contentar a algún otro, y no según la verdad que mi Gracia le hace resplandecer
en su mente”.
(7) Y yo:
“Señor, escúchalo y concédele lo que me ha dicho, pues es cosa que concierne
tanto a tu Gloria”.
(8) Y Él: “El contemporizar, a un alma
indecisa, da tiempo y lugar a los enemigos de hacerle la guerra; mientras que
no dando tiempo y mostrándose resuelto e irremovible se cierran las puertas a
los enemigos, y se tiene el bien de no exponerse ni siquiera a la disputa, así
que si quiere llegar pronto al fin, éstos son los medios, y Yo estaré con Él y
saldrá victorioso; y después, los mismos que ahora le son contrarios le serán
más favorables y lo admirarán más al ver que destruyó sus consideraciones
humanas”.
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8-22
Febrero 6, 1908
Signos para conocer si el alma está en Gracia.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, en
cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, para conocer si el alma está
en Gracia mía, la señal es que cuando se comunica mi Gracia, el alma se
encuentra lista para seguir lo que la Gracia quiere, de modo que la Gracia que
estaba antes en el interior y la que se comunica después, se dan la mano
recíprocamente y unidas con la voluntad del alma se ponen en actitud de obrar.
Pero si no se encuentra pronta y dispuesta, hay mucho qué dudar. La Gracia es
simbolizada por la corriente eléctrica, que enciende sólo aquellas cosas en las
que se han hecho los preparativos para recibir la corriente eléctrica, pero
donde no hay estos preparativos, o bien se ha roto algún hilo o consumido, a
pesar de que esté la corriente, la luz no puede comunicarse”.
(3) Y ha desaparecido.
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8-23
Febrero 7, 1908
La vida es un peso que se cambiará en un tesoro.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba
pensando en el peso enorme que el bendito Jesús sintió al llevar la cruz, y
decía entre mí: “Señor, también la vida es un peso, ¡pero qué peso!
especialmente por la lejanía de Ti, mi sumo Bien”. Mientras estaba en esto, ha
venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, es cierto que la vida es un
peso, pero cuando este peso es llevado junto Conmigo, al final de la vida se ve
que este peso se puede descargar en Mí, y encontrará este peso cambiado en
tesoro, donde encontrará las alhajas, las piedras preciosas, los brillantes y
todas las riquezas que lo harán feliz eternamente”.
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8-24
Febrero 9, 1908
El modo en el cual el alma debe
estar con
Jesús. La necesidad de amor de Jesús.
(1) Habiendo recibido la comunión estaba
diciendo: “Señor, tenme siempre estrechada Contigo, porque soy demasiado
pequeña, y si no me tienes estrechada, siendo pequeña puedo extraviarme”.
(2) Y Él: “Quiero enseñarte el modo como
debes estar Conmigo: Primero, debes entrar dentro de Mí y transformarte en Mí,
y tomar lo que encuentres en Mí. Segundo, cuando te hayas llenado toda de Mí,
sal fuera y obra junto Conmigo, como si Yo y tú fuéramos una sola cosa, de modo
que si me muevo Yo, muévete tú; si pienso, piensa tú en la misma cosa pensada
por Mí, en suma, cualquier cosa que haga Yo la harás tú. Tercero, con esto que
hemos obrado juntos, aléjate por un instante de Mí y ve en medio de las
criaturas, dando a todos y a cada uno todo lo que hemos obrado juntos, esto es
dando a cada uno mi Vida Divina, regresando rápidamente en Mí para darme a
nombre de todos toda aquella gloria que deberían darme, rogando, excusándolas,
reparando, amando; ¡ah! sí, ámame por todos, sáciame de amor; en Mí no hay
pasiones, pero si pudiera tener alguna pasión, la sola y única pasión sería el
amor. Pero el amor en Mí es más que pasión, es mi Vida, y si las pasiones se
pueden destruir, la vida no. Ve en qué necesidad de ser amado me encuentro, por
eso ámame, ámame”.
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8-25
Febrero 12, 1908
Hace más el alma animosa en un día, que la tímida en un año.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, en
cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la timidez reprime la Gracia
y traba al alma. Un alma tímida jamás será buena para obrar cosas grandes, ni
para Dios, ni para el prójimo, ni para sí misma. Un alma tímida es como si
tuviera atadas las piernas, y no pudiendo caminar libremente, tiene los ojos
puestos siempre en sí y en el esfuerzo que realiza para caminar. La timidez
hace tener los ojos dirigidos siempre a lo bajo, jamás a lo alto; la fuerza
para obrar no la toma de Dios sino de sí misma, y por lo tanto en vez de
fortificarse se debilita. La Gracia, si siembra, le sucede como a aquel pobre
agricultor que habiendo sembrado y trabajado su campito, poco o nada recoge; en
cambio un alma animosa hace más en un día que la tímida en un año”.
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8-26
Febrero 16, 1908
Cómo la señal más cierta de que amamos al Señor es la
cruz.
(1) Encontrándome en mi habitual estado,
estaba pensando por qué sólo la cruz nos hace conocer si verdaderamente amamos
al Señor, siendo que hay tantas otras cosas como las virtudes, la oración, los
sacramentos, que nos podrían hacer conocer si amamos al Señor. Mientras esto
pensaba, el bendito Jesús ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, es exactamente así, sólo la
cruz es la que hace conocer si verdaderamente se ama al Señor, pero la cruz
llevada con paciencia y resignación, porque donde hay paciencia y resignación
en las cruces, hay Vida Divina. Siendo la naturaleza tan reacia al sufrir, si
hay paciencia no puede ser cosa natural sino divina, y el alma no ama más sólo
con su amor al Señor, sino unida con el amor de la Vida Divina, entonces, ¿qué
duda puede tener si ama o no, si llega a amarlo con su mismo amor? Mientras que
en las otras cosas, y también en los mismos sacramentos, puede haber quien ama,
quien contenga en sí esta Vida Divina, pero no pueden dar la certeza que da la
cruz, puede ser, o no puede ser, y esto por falta de disposiciones; uno puede
hacer muy bien la confesión, pero si faltan las disposiciones no puede decir
ciertamente que ama y que ha recibido en sí esta Vida Divina; otro recibe la
comunión, ciertamente recibe en sí la Vida Divina, pero puede decir que esa
Vida permanece en él sólo si tenía las verdaderas disposiciones, porque se ve
que algunos reciben la comunión, se confiesan, y ante las ocasiones y
circunstancias no se ve en ellos la paciencia de la Vida Divina, y si falta la
paciencia falta el amor, porque el amor se conoce sólo con el sacrificio, he
aquí las dudas; mientras que la paciencia, la resignación, son los frutos que
sólo produce la Gracia y el amor”.
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8-27
Marzo 9, 1908
Las vidas de todos palpitaban en el corazón de Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, en
cuanto ha venido el bendito Jesús, parecía que se acercaba a mí y me hacía oír
los latidos de su corazón, los oía muy fuerte, y en su latido palpitaban muchos
otros pequeños latidos. Y Él me ha dicho:
(2) “Hija mía, en este estado se encontraba
mi corazón en el momento de mi Pasión. En mi corazón palpitaban todas las vidas
humanas, que con sus pecados estaban todas en actitud de darme la muerte, y mi
corazón a pesar de su ingratitud, llevado por la violencia de amor les
restituía a todos la vida, por eso palpitaba tan fuerte, y en mi latido
encerraba todos los latidos humanos, haciéndolos resurgir en latidos de gracia,
de amor y de delicias divinas”.
(3) Y ha desaparecido. Después de esto,
habiendo pasado una jornada de muchas visitas, me sentía cansada, y en mi
interior me lamentaba con Nuestro Señor diciendo: “Aleja de mí a las criaturas;
me siento muy oprimida, no sé qué cosa encuentran o quieren de mí, ten piedad
de la violencia que me hago continuamente para entretenerme Contigo en mi
interior y con las criaturas en el exterior”. En ese momento ha venido la Reina
Mamá y me ha dicho levantando su mano derecha y señalando hacia mi interior en
el que parecía que estaba el amable Jesús:
(4) “Hija amada mía, no te oprimas, las
criaturas corren a donde está el tesoro, y como en ti está el tesoro de los
sufrimientos, donde está encerrado mi dulce Hijo, por eso vienen a ti. Pero tú
mientras tratas con ellos no te distraigas de tu tesoro, haciendo amar a cada
uno el tesoro que en ti contienes, cual es la cruz y mi Hijo, así los demás se
irán enriquecidos”.
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8-28
Marzo 13, 1908
El calor de la unión con Jesús,
disipa del
alma el frío de las inclinaciones humanas.
(1) Estando en mi habitual estado ha venido
un demonio que hacía cosas extrañas. En cuanto ha desaparecido yo no he vuelto
a pensar en él, tanto de olvidarme de sus extrañezas, ocupándome sólo de mi
único y sumo Bien. Pero después me ha venido el pensamiento: “Cómo soy mala,
insípida, ninguna cosa me causa impresión”. Y el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, hay ciertas regiones en las
que las plantas no están sujetas a los fríos, a las heladas, a las nevadas, y
por eso no son despojadas de sus hojas, de sus flores y de sus frutos, y si
tienen épocas de reposo es por breve tiempo, porque cuando se cosechan los
frutos se necesita poco tiempo para hacer crecer otros frutos, porque el calor
las fecunda admirablemente y no están sujetas a largos períodos de inactividad,
como lo están las plantas en las regiones frías, porque las pobres plantas por
las heladas y las nevadas a que están sujetas por largos meses, son obligadas a
dar por breve tiempo poquísimos frutos, casi cansando la paciencia del
agricultor que los debe recoger. Así son las almas que han llegado a la unión
Conmigo, el calor de mi unión disipa de ellas el frío de las inclinaciones
humanas, que como frío para las plantas las vuelve estériles y despojadas de
hojas y de frutos divinos. Las heladas de las pasiones, las nevadas de las
turbaciones, impiden en el alma los frutos de la Gracia. Estando el alma a la
sombra de mi unión nada le hace impresión, ninguna cosa entra en su interior
que disturbe nuestra unión y nuestro reposo, toda su vida gira en torno a mi
centro, así que sus inclinaciones, sus pasiones, son para Dios, y si alguna vez
se hace una breve pausa, no es otra cosa que un simple ocultamiento mío para
darle después una sorpresa de mayores alegrías y así poder gustar en ella
frutos más exquisitos de paciencia y de heroísmo, que ha ejercitado durante mi
ocultamiento. Todo lo contrario sucede a las almas imperfectas, parecen las
plantas nacidas en las regiones frías, están sujetas a todas las impresiones,
así que su vida vive más de impresiones que de razones y de virtudes; las
inclinaciones, las pasiones, las tentaciones, las turbaciones y todos los
eventos de la vida son tantos fríos, heladas, nevadas, granizadas, que impiden
el desarrollo de mi unión con ellas, y cuando parece que han hecho una bella
floración, basta un nuevo suceso, una cosa que les haga impresión, para hacer
que se marchite esta bella floración y hacerla caer por tierra; así que se
encuentran siempre al principio. y poquísimos frutos producen, y casi cansan mi
paciencia en cultivarlas”.
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8-29
Marzo 15, 1908
Las almas cuando están llenas de
Dios, las
tempestades no tienen la fuerza para agitarlas.
(1) Esta mañana me sentía más que nunca
oprimida por la privación de mi sumo y único Bien, pero al mismo tiempo
apacible, sin aquellas ansias que me hacían girar Cielo y tierra, y que sólo me
detenía cuando lo encontraba. Y decía entre mí: “Qué cambio, me siento
paralizada por el dolor de tu ausencia, sin embargo no lloro, me siento una paz
profunda que toda me inviste, ningún aliento en contrario entra en mí”. En este
momento, el bendito Jesús ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, no te quieras afligir, debes
saber que cuando hay una fuerte tempestad en el mar, donde las aguas son
profundas la tempestad no es más que superficialmente, la profundidad del mar
está en la más perfecta calma, las aguas permanecen tranquilas y los peces
cuando advierten la tempestad, para estar más seguros se van a refugiar donde
las aguas son más profundas, así que toda la tempestad se descarga donde el mar
contiene poquísima agua, porque como las aguas son pocas, la tempestad tiene la
fuerza para agitarlas desde la superficie hasta el fondo y transportarlas a
otros puntos del mar. Así sucede a las almas cuando están todas llenas de Dios,
hasta el borde, hasta derramarse fuera, las tempestades no tienen la fuerza
para agitarlas en lo más mínimo, porque contra Dios no hay fuerza que valga, a
lo más la sentirán superficialmente, pero en cuanto advierten la tempestad
ponen en orden las virtudes y se refugian en lo más profundo de Dios; así que
exteriormente parece que haya tempestad, pero todo es falso, porque es entonces
cuando el alma goza de más paz y se reposa tranquila en el seno de Dios, como
los peces en el seno del mar.
(3) Todo lo contrario para las almas vacías
de Dios, o que contienen algún poco de Dios, las tempestades las agitan todas,
así que si tienen algo de Dios lo disminuyen, no se necesitan fuertes
tempestades para agitarlas, basta un ligero viento para hacer huir de ellas las
virtudes. Es más, las mismas cosas santas, que para las almas llenas de Dios
forman su alimento excelente y toman de él hasta saciarse, para las otras se
convierten en tempestades, son sacudidas por todos los vientos, por todas
partes, jamás es bonanza para ellas, porque la razón lo exige, que donde no
está todo Dios, la herencia de la paz está lejana de ellas”.
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8-30
Marzo 22, 1908
El estado de Luisa es estado de oración
continua, de sacrificio y de unión con Dios.
(1) Continuando mi habitual estado, me
encontraba fuera de mí misma y me parecía ver a M. y a otros sacerdotes, y
habiendo salido un joven de belleza divina, acercándose a mí me suministraba un
alimento. Yo le he rogado que de ese alimento que me daba a mí diera también a
M. y a los otros. Entonces, acercándose a M. le daba una buena parte
diciéndole:
(2) “Yo te comparto de mi alimento, pero tú
quítame el hambre a Mí dándome las almas”, señalándole la obra que M. quiere
hacer, y al mismo tiempo lo incitaba fuertemente en su interior dándole
impulsos e inspiraciones. Después ha hecho partícipes a los demás del alimento.
En este momento ha salido una mujer venerable, y aquellos que habían recibido
el alimento del joven se han puesto en torno a Ella y le han preguntado cuál
era mi estado; y la mujer ha respondido:
(3) “El estado de esta alma es estado de
oración continua, de sacrificio y de unión con Dios; y mientras está en este
estado está expuesta a todos los eventos de la Iglesia, del mundo y de la
justicia de Dios, y reza, repara, desarma e impide, por cuanto puede, los
castigos que la justicia quiere descargar sobre las criaturas, así que las
cosas están todas suspendidas”.
(4) Ahora, mientras esto escuchaba, decía
entre mí: “Soy tan mala y a pesar de esto dicen que ese es mi estado”. Yo me
encontraba cerca de una ventanita alta, alta y desde ahí veía todo lo que se
hacía en la Iglesia y en el mundo, y los flagelos que estaban por caer, ¿pero
quién puede decirlos todos? Mejor sigo adelante para no extenderme demasiado.
Pero yo, ¡oh! cómo gemía y rogaba, y habría querido deshacerme en pedazos para
impedir todo, pero cuando estaba en esto todo ha desaparecido y me he
encontrado en mí misma.
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8-31
Marzo 25, 1908
Las tentaciones se vencen fácilmente. Donde
hay pasión el demonio tiene más fuerza.
(1) Continuando mi habitual estado, en
cuanto ha venido Jesús me ha dicho:
(2) “Hija, las tentaciones se vencen fácilmente,
porque el demonio es la criatura más vil que pueda existir, y basta un acto en
contra, un desprecio, una oración, para hacerlo huir, porque estos actos lo
hacen aún más vil de lo que es, y él para no tener que soportar aquella
confusión, en cuanto ve al alma resuelta que no quiere hacer caso a su vileza,
huye aterrorizado.
(3) Ahora, si el alma no se puede liberar
fácilmente, significa que no es sólo tentación, sino pasión radicada en el
alma, que la tiraniza unida a la tentación, por eso no puede liberarse, y donde
hay pasión el demonio tiene más fuerza para hacer del alma un juguete”.
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8-32
Marzo 29, 1908
Las almas pacíficas son la delicia de Dios.
(1) Esta mañana, al venir el bendito Jesús,
parecía que traía un manto negro, y acercándose, parecía que me ponía bajo el
manto diciéndome:
(2) “Así envolveré a las criaturas, como
bajo de un manto negro”.
(3) Y ha desaparecido. Yo he quedado
preocupada pensando en algún castigo, y le pedía que regresara porque no podía
estar más sin Él, pero como enojada por lo que había visto antes. Después de
mucho esperar ha venido, trayendo una copa llena de un licor; me ha dado a
beber y después ha agregado:
(4) “Hija mía, las almas pacíficas comen en
mi misma mesa y beben de mi copa, y el Divino arquero no hace más que
flecharlas continuamente, y ninguna flecha falla, todas hieren al alma amante,
y el alma languidece y el Divino arquero continúa lanzándole sus flechas, las
cuales, ahora la hacen morir de amor, ahora le restituyen nueva vida de amor, y
el alma de sus heridas lanza dardos para herir a quien tanto la ha herido. Así
que el alma pacífica es la delicia y el entretenimiento de Dios; mientras que
las almas turbias, turbulentas, si el Divino arquero les manda sus flechas,
éstas fallan y Él queda amargado, y estas almas forman el juego y el gusto
diabólico”.
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8-33
Abril 5, 1908
Todo lo que contiene la Reina Mamá,
tiene su principio en el Fiat.
(1) Continuando mi habitual estado, me he
encontrado fuera de mí misma dentro de un jardín, en el cual veía a la Reina
Mamá sentada sobre un altísimo trono. Yo ardía por el deseo de subir hasta
arriba para besarle la mano, y mientras me esforzaba por subir, Ella ha venido
a mi encuentro dándome un beso en el rostro. Al mirarla he visto en su interior
como un globo de luz, y dentro de aquella luz estaba la palabra Fiat, y de esa
palabra descendían tantos, diversos, interminables mares de virtud, de gracias,
de grandezas, de gloria, de alegrías, de bellezas, y de todo lo que contiene
nuestra Reina Mamá, así que todo estaba radicado en aquel Fiat, y del Fiat
tenían principio todos sus bienes. ¡Oh, Fiat omnipotente, fecundo, santo,
¿quién te puede comprender? Yo me siento muda; es tan grande que no sé decir
nada; por eso mejor pongo punto. Entonces yo la miraba maravillada y Ella me ha
dicho:
(2) “Hija mía, toda mi Santidad ha salido
de dentro de la palabra Fiat. Yo no me movía ni siquiera para un respiro, para
un paso, ni ninguna otra acción, si no lo hacía dentro de la Voluntad de Dios;
mi vida era la Voluntad de Dios, mi alimento, mi todo, y esto me producía
santidad, riquezas, glorias, honores, pero no humanos sino Divinos. Así que por
cuanto más el alma está unida, fundida con la Voluntad de Dios, tanto más se
puede decir santa, tanto más es amada por Dios, y por cuanto más amada más
favorita, porque la vida de esa alma no es otra cosa que la reproducción de la
Voluntad de Dios, ¿y podrá no amarla si es Ella misma? Así que no se debe mirar
lo mucho o lo poco que se hace, sino más bien si es querido por Dios, porque el
Señor mira más el pequeño hacer si es según su Voluntad, que el grande sin
ella”.
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8-34
Abril 8, 1908
La Divina Voluntad es continua comunión.
Cómo saber si un estado es Voluntad de Dios.
(1) Estaba molesta por no poder recibir la
comunión todos los días, y el buen Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, no quiero que ninguna cosa
te dé fastidio. Es verdad que es cosa grande el recibir la comunión, ¿pero
cuánto dura la unión estrecha del alma Conmigo? A lo más un cuarto de hora, así
que la cosa que te debe importar más es el deshacer completamente tu voluntad
en la mía, porque para quién vive de mi Voluntad la unión estrecha Conmigo no
es sólo de un cuarto de hora, sino siempre, siempre. Así que mi Voluntad es
continua comunión con el alma, por lo tanto no una vez al día, sino todas las
horas, todos los momentos, es siempre comunión para quien hace mi Voluntad”.
(3) Ahora, habiendo pasado días
amarguísimos por la privación de mi sumo y único Bien, pensando y temiendo que
mi estado fuera una ficción, el estar en la cama sin ningún movimiento, sin
ninguna ocupación, esperando la venida del confesor y sin mi acostumbrado adormecimiento,
me angustiaba y martirizaba tanto, que me hacía caer enferma por el dolor y por
las continuas lágrimas. Muchas veces he rogado al confesor que me diera el
permiso y la obediencia de que, cuando no estuviera adormecida y Jesucristo no
se complaciera en participarme, como víctima, un misterio de su Pasión, yo me
pudiera sentar en la cama según mi costumbre y dedicarme a mi trabajo de tejer,
pero él continua y absolutamente me lo ha prohibido, es más, ha agregado que
este estado mío, si bien con la privación de mi sumo Bien, debía considerarse
como estado de víctima por la violencia y el dolor en la dicha privación y por
la obediencia. Yo he obedecido siempre, pero continuamente el martirio del
corazón me decía: “¿Y no es ésta una ficción? ¿Dónde está tu
adormecimiento? ¿Dónde el estado de víctima? ¿Y tú qué cosa sufres de los
misterios de la Pasión? Levántate, levántate, no hagas simulaciones, trabaja,
trabaja, ¿no ves que este fingimiento te llevará a la condenación? ¿Y tú no
temes? ¿Y no piensas en el juicio tremendo de Dios? ¿No ves que después de
tantos años no has hecho otra cosa que cavarte un abismo del cual no saldrás en
toda la eternidad?” ¡Oh, Dios! ¿Quién puede decir el tormento del corazón y los
crueles sufrimientos que me atormentan el alma, me oprimen y me arrojan en un
mar de dolores? Pero la tirana obediencia no me ha permitido ni siquiera un
átomo de mi voluntad. Sea hecha la Divina Voluntad que así dispone.
(4) Mientras estaba en estos crueles
tormentos, esta noche, encontrándome en mi habitual estado me veía circundada
por personas que decían:
(5) “Reza un Padre Nuestro, un Ave María, y
un gloria en honor de San Francisco de Paúl, y él te traerá algún alivio a tus
sufrimientos”.
(6) Entonces yo los he rezado, y en cuanto
los he terminado ha aparecido el santo trayéndome una pequeña hogaza de pan, me
la ha dado diciéndome:
(7) “Cómela”.
(8) Yo he comido y me he sentido toda
fortificada, y después le he dicho: “Amado santo, quisiera decirte alguna
cosa”.
(9) Y Él con toda afabilidad: “Di, ¿qué
cosa quieres decirme?”
(10) Y yo: “Temo tanto que mi estado no sea
Voluntad de Dios. Mira, en los primeros años de esta enfermedad me sucedía a
intervalos, sentía que Nuestro Señor me llamaba porque me quería víctima, y al
mismo tiempo me sentía sorprender por dolores y heridas internas, tanto, que
externamente parecía como si hubiera tenido un accidente, por lo tanto temo que
mi fantasía me producía esos males”.
(11) Y el santo: “La señal segura para
conocer si un estado es Voluntad de Dios, es si el alma está dispuesta a hacer
diversamente si conociera que la Voluntad de Dios no fuera más aquella”.
(12) Y yo, no quedando convencida he
agregado: “Querido santo, no te he dicho todo, escucha, las primeras veces fue
a intervalos, pero desde que Nuestro Señor me llamó a la inmolación continua ya
van 21 años que estoy siempre en cama, ¿y quién te podrá decir las vicisitudes?
A veces parece que me deja, me quita el sufrir que es mi único y fiel amigo en
mi estado, y yo quedo triturada sin Dios, sin el sostén del mismo sufrir, por
esto las dudas, los temores de que mi estado no es Voluntad de Dios”.
(13) Y Él todo dulzura: “Te repito lo que te
dije antes, si estás dispuesta a hacer la Voluntad de Dios si la conocieras, tu
estado es de su Voluntad”.
(14) Y como yo siento en el alma, que si
conociera la Voluntad de Dios con toda claridad estaría dispuesta a costa de mi
propia vida, a seguir su Santo Querer, por eso he quedado más tranquila.
(15) Sean siempre dadas las gracias al
Señor.
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8-35
Mayo 3, 1908
Efectos de la circulación del Divino Querer en el alma.
(1) Continuando mi habitual estado, en
cuanto he sentido junto a mí a Nuestro Señor, me ha dicho:
(2) “Hija mía, en el alma que hace mi
Voluntad circula mi Querer en todo su ser, como le circula la sangre, así que
está en continuo contacto conmigo, con mi potencia, sabiduría, caridad,
belleza, así que toma parte en todo lo mío. Por eso, no viviendo más de su
querer, su querer vive en el mío, y así como el mío circula en el suyo, así el
suyo circula en todo mi Ser y siento continuamente su contacto, y sintiéndome
continuamente tocado por ella, tú no puedes comprender cuánto siento amarla,
cuánto quiero favorecerla y consentir en todo lo que me pide, y si se lo
negase, me lo negaría a Mí mismo, porque a fin de cuentas, viviendo de mi
Querer no pide otra cosa que lo que quiero Yo, esto quiere y sólo esto la hace
feliz, tanto para ella como para los demás, porque su vida está más en el Cielo
que en la tierra, este es el fruto que produce mi Voluntad, beatificarla
anticipadamente”.
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8-36
Mayo 12, 1908
Los ricos, con su mal ejemplo han envenenado a los pobres.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba
rogando a Nuestro Señor que se dignara poner paz en los ánimos que están todos
en discordia, los pobres quieren agredir a los ricos; hay una agitación, una
avidez de sangre humana, que parece que ellos mismos no saben contenerse más.
Si el Señor no pone su mano, estamos ya a punto de recibir los castigos que tantas
veces ha manifestado. Después, en cuanto ha venido me ha dicho:
(2) “Hija mía, justa justicia mía, los
ricos han sido los primeros en dar mal ejemplo a los pobres, los primeros que
se han alejado de la religión, de cumplir sus deberes, hasta avergonzarse de
entrar en la iglesia, de escuchar la misa, de cumplir los preceptos. Los pobres
se han nutrido de su baba venenosa, y habiéndose nutrido muy bien del veneno de
su mal ejemplo, con ese mismo veneno dado por los ricos, no pudiéndolo contener
más, buscan agredirlos y aun matarlos. No hay orden sin sujeción, los ricos se
han sustraído de Dios, los pueblos se rebelan contra Dios, contra los ricos y
contra todos, la balanza de mi justicia está llena y no puedo contenerla más”.
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8-37
Mayo 15, 1908
Ve guerras y revoluciones
(1) Estando en mi habitual estado, me he
encontrado fuera de mí misma en medio de revoluciones, parece que se obstinan
siempre más en querer derramar sangre. Yo rogaba al Señor, y Él me ha dicho:
(2) “Hija mía, son dos tempestades que los
hombres están preparando: Una contra el gobierno, y la otra contra la Iglesia”.
(3) En ese momento me parecía ver a los
jefes huyendo, al rey que corría peligro de quedar prisionero y se ponía en
fuga, no sé decirlo bien, pero me parecía que caía en las manos de los
enemigos. Todos los ricos estaban en graves peligros, y quién caía víctima,
pero lo que más me daba pena era ver que entre los jefes de las revoluciones,
aun contra la Iglesia, no faltaban los sacerdotes; cuando después las cosas
llegaban a los últimos excesos, parecía que intervenía una potencia extranjera.
No sigo más adelante porque son cosas dichas otras veces.
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8-38
Junio 22, 1908
La Divina Voluntad triunfa sobre todo.
(1) Esta mañana me sentía muy oprimida por
la privación de mi adorable Jesús, y decía entre mí: “No puedo más, ¿cómo puedo
vivir sin mi Vida? ¡Qué paciencia se necesita sin Ti! ¿Cuál será la virtud que
podrá inducirlo a venir?” Mientras estaba en esto, ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, la virtud que triunfa sobre
todo, que conquista todo, que allana todo, que endulza todo, es la Voluntad de
Dios, porque ésta contiene tal potencia que no hay cosa que pueda resistirle”.
(3) Mientras esto decía aparecía ante mí un
camino todo lleno de piedras, de espinas y de montes escarpados. Todo esto,
puesto en la Voluntad de Dios, con su potencia las piedras quedaban
pulverizadas, las espinas cambiadas en flores y los montes allanados, así que
en la Voluntad de Dios todas las cosas tienen un solo aspecto, todas toman el
mismo color. ¡Sea siempre bendita su Santísima Voluntad!
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8-39
Junio 31, 1908
El verdadero espíritu de caridad
en los ricos y en los sacerdotes.
(1) Continuando mi habitual estado lleno de
amarguras y de privaciones, después de haber esperado mucho, me parecía ver a
los pueblos en actitud de rebelarse y agudizar la lucha contra los ricos. En
este momento, el lamento del dulcísimo Jesús se hacía oír en mi oído, todo
amargado que decía:
(2) “Soy Yo quien da la libertad a los
pobres, estoy cansado de los ricos, mucho han hecho: Cuánto dinero gastado en
bailes, en teatros, en inútiles viajes, en vanidades y también en pecados, ¿y
los pobres? No han podido tener suficiente pan para saciar su hambre,
oprimidos, cansados, amargados; si les hubieran dado sólo lo que han gastado en
cosas no necesarias, mis pobres habrían sido felices, pero los ricos los han
tenido como una familia que no pertenecía a ellos, es más, los han despreciado,
teniéndose para ellos las comodidades, las diversiones, como cosas
pertenecientes a su condición, y dejando a los pobres en la miseria como cosa
de su condición”.
(3) Y mientras esto decía, parecía que
retiraba la gracia a los pobres, y estos enfurecían contra los ricos, de manera
que sucedían cosas graves. Entonces yo al ver esto he dicho: “Amada vida mía y
todo mi bien, es cierto que hay ricos malos, pero también hay buenos, las
tantas señoras devotas que dan limosnas a las iglesias, tus sacerdotes que
hacen tanto bien a todos”.
(4) “¡Ah! hija mía, calla y no me toques
una herida para Mí tan dolorosa, podría decir que no las reconozco a éstas
tales devotas, dan las limosnas donde quieren ellas, para lograr sus
propósitos, para tener a las personas a su disposición; para quien les
simpatiza gastan aun millones de liras, pero donde es necesario no se dignan
dar ni una moneda. ¿Podría decir que lo hacen por Mí? ¿Podría reconocer este su
obrar? Y tú misma, por sus actitudes, podrás reconocer si lo hacen por Mí si se
encuentran dispuestas a resolver cualquier necesidad; pero si no cambian y dan
lo mucho donde no es tan necesario y niegan lo poco donde es necesario, se
puede decir que no hay espíritu de verdadera caridad, ni recto obrar. Así que
mis pobres son dejados en el olvido aun por estas señoras devotas. ¿Y los
sacerdotes? ¡Ah! hija mía, peor aún, ¿hacen bien a todos? Tú te engañas, hacen
el bien a los ricos, tienen tiempo para los ricos, también de ellos han quedado
casi excluidos los pobres; para los pobres no tienen tiempo, para los pobres no
tienen una palabra de consuelo, de ayuda que darles, los rechazan, llegan a
decirse enfermos. Podría decir que si los pobres se han alejado de los
sacramentos, ellos han contribuido, porque no siempre han tenido tiempo para
confesarlos, y los pobres se han cansado y no han regresado más. Todo lo
contrario si se ha presentado un rico, no han dudado un momento, tiempo,
palabras, consuelos, ayudas, todo se ha encontrado para los ricos. ¿Puedo decir
que tienen espíritu de verdadera caridad los sacerdotes si llegan a seleccionar
a quienes deben escuchar? ¿Y los demás? O los rechazan o los atienden tan
precipitadamente, que si mi gracia no ayudara en modo especial a los pobres,
estos se habrían alejado de mi Iglesia. Con excepción de algún sacerdote, por
todos los demás podría decir que la verdadera caridad y el espíritu recto se
han marchado de la tierra”.
(5) Yo he quedado más que nunca amargada,
implorando misericordia.
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8-40
Julio 26, 1908
La obediencia.
(1) Continuando mi habitual estado, en
cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la obediencia es el aire
para mi estancia en el alma, donde no hay este aire de la obediencia, puedo
decir que no hay lugar para Mí dentro de aquella alma, y estoy obligado a
estarme afuera”.
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8-41
Agosto 10, 1908
El trabajo del amor.
(1) Continúo mi habitual estado, pero lleno
de amarguras y de privaciones. Después, habiendo recibido la comunión estaba
lamentándome con el bendito Jesús por el modo como Él me había dejado y por la
inutilidad de mi estado. Y Él teniendo compasión de mis lamentos me ha dicho:
(2) “Hija mía, nada ha disminuido los
bienes que hay entre tú y Yo, porque todo el bien está en el principio del
fundamento. Cuando dos personas se unen con vínculo de amistad o en unión de
matrimonio, y además se han hecho dones, y se han amado tanto de volverse
indivisibles, tanto que uno ha tomado y ha copiado en tal grado al otro, que
siente en sí mismo el ser de la persona amada, si por alguna extrema necesidad
están obligados a estar el uno lejos del otro, ¿vienen acaso a disminuir
aquellos dones o a decrecer el amor? Nada de eso, más bien la lejanía los hace
crecer más en el amor y hace que se conserven con más cautela los dones recibidos,
esperando recibir al regreso algún imprevisto don mayor. Más aún, habiendo
copiado en sí a la persona amada, parece que para ella no hay lejanía, porque
en su voz siente correr la voz del amado, pues lo ha imitado; se lo siente
correr en su mente, en sus obras, en sus pasos, así que está lejano y cercano,
lo mira y le desaparece, lo toca pero no puede estrecharlo, así que el alma
está en un continuo martirio de amor. Entonces, si la justicia me
obliga a privarte de Mí y a estar por algún tiempo lejano, ¿puedes decir por
eso que te he quitado los dones que te he dado y que hay disminución de amor?”
(3) Y yo: “Es demasiado duro mi estado,
amada vida mía, y ¿en qué aprovecha el permanecer en este estado si no me haces
sufrir para evitar los castigos a mi prójimo? Has dicho tantas veces que no
harás llover, y no llueve; así que no puedo vencerte más en nada, lo que dices
lo haces, mientras que si te tuviera junto a mí como antes, te rogaría tanto
que me harías vencer. ¿Cómo dices que no es nada la lejanía?”
(4) Y Él: “Es exactamente por esto por lo
que me veo obligado a estarme alejado, para no hacerte vencer y dar lugar a la
justicia. Pero con tenerte en este estado, también hay un bien, porque la falta
de agua llamará a la carestía, y los pueblos en este tiempo quedarán
humillados, y siguiendo los estragos y las guerras, la gracia los encontrará
más dispuestos para salvarlos; ¿no es esto también un bien, que mientras las
guerras estaban por llegar antes que la carestía, pero por tenerte en este
estado, las guerras serán alejadas y así habrá más almas salvadas?”
(5) Después ha agregado: “El amor jamás
dice basta. Aunque el amor la flagelara, la hiciera pedazos, aquellos pedazos
gritarían amor. El amor nunca dice basta, y no está aun contento con eso,
entonces aquellos pedazos los pulveriza, los reduce a la nada y en aquella nada
sopla su fuego, le da su misma forma, nada mezcla de humano sino todo de
divino, y entonces el amor canta sus glorias, sus hazañas, sus proezas, sus
prodigios, y dice: “Estoy contento, mi amor ha vencido, ha destruido lo humano
y ha edificado lo divino”. Le sucede al amor como a aquel experto artesano que
teniendo muchos objetos que no le agradan, los hace pedazos, los mete en el
fuego y los hace estar ahí, hasta licuarlos y hacerles perder toda su forma, y
después con ese líquido forma muchos otros objetos bellísimos y agradables,
dignos de su maestría. Pero también es verdad que para lo humano es demasiado
duro este obrar del amor, pero cuando vea su adquisición, verá que la belleza
se ha sustituido a la fealdad, la riqueza a la pobreza, la nobleza a la rudeza,
y también ella cantará las glorias del amor”.
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8-42
Agosto 14, 1908
La voluntad humana sirve de pincel a Jesús
para pintar su Imagen en el corazón.
(1) Habiendo recibido la comunión, veía al
niño dentro de mi interior, como si buscara una cosa importante, y yo he dicho:
“Querido mío, ¿qué estás buscando con tanta atención?” Y Él me ha respondido:
(2) “Hija, estoy buscando el pincel de tu
voluntad para poder pintar mi imagen en tu corazón, porque si no me das tu
voluntad me falta el pincel para poder pintarme libremente en ti, y así como la
voluntad me sirve de pincel en mis manos, así el amor me sirve de pintura para
poder imprimir la variedad de los colores de mi imagen. Además de esto, así
como la voluntad humana me sirve de pincel, así mi Voluntad sirve de pincel en
manos del alma para pintar su imagen en mi corazón, y en Mí encontrará
abundante tinta de amor para la variedad de los colores”.
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8-43
Agosto 19, 1908
El alma debe sembrar el bien con todo su ser.
(1) Habiendo hecho la meditación acerca de
que quien siembra el bien cosechará el bien, y quien siembra vicios cosechará
males, estaba pensando en cuál sería el bien que yo podría sembrar estando en
mi posición, miseria e inhabilidad mías. En este momento me he sentido recogida
y oía decirme en mi interior:
(2) “Con todo, con todo su ser el alma debe
sembrar el bien; el alma tiene una inteligencia mental, y ésta la debe aplicar
a comprender a Dios, a pensar siempre en el bien, jamás dejar entrar en la
mente alguna mala semilla, y esto es sembrar bien con la mente; así de la boca,
jamás sembrar semillas malas, esto es, palabras malas, indignas de un
cristiano, sino siempre decir palabras santas, útiles, buenas, esto es sembrar
bien con la boca; así con el corazón, amar sólo a Dios, desear, palpitar,
tender a Dios, esto es sembrar bien con el corazón; con las manos hacer obras
santas, con los pies caminar tras los ejemplos de Nuestro Señor, y he aquí otra
semilla buena”.
(3) Yo, al oír esto pensaba entre mí: “Así
que en mi posición puedo también yo sembrar bien a pesar de mi extrema
miseria”. Pero lo pensaba con cierto temor por las cuentas que el dueño del
campo me pedirá si he sembrado bien o no; y en mi interior oía repetir:
(4) “Mi bondad es tan grande que hace muy
mal quien me da a conocer como severo y muy exigente, rigorista, ¡oh! qué
afrenta hacen a mi amor, Yo no pediré otra cuenta que del pequeño terreno que
les he dado, y no por otra cosa pediré las cuentas sino para darles el fruto de
sus cosechas, dando a la inteligencia, por cuanto más me haya comprendido en
vida, otro tanto de más me comprenderá en el Cielo, y por cuanto más me
comprenderá, con tanto más de gozo y bienaventuranza será inundada, dando a la
boca el fruto de los varios gustos divinos, armonizando su voz sobre todos los
otros bienaventurados; a sus obras dándoles la cosecha de mis dones, y así de
todo lo demás”.
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8-44
Agosto 23, 1908
Señal para conocer si hay culpa en el alma durante la privación.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba
muy pensativa acerca del estado de mi alma y decía entre mí: “¿Quién sabe qué
mal hay en mi alma que el Señor me priva de Él y me deja abandonada a mí
misma?”
(2) Mientras estaba en esto, en cuanto ha
venido me ha llenado toda, toda de Él, y todo mi ser a Él se dirigía, ni
siquiera una fibra ni un movimiento que no tendiera a Él. Después me ha dicho:
(3) “¿Has visto hija mía? La señal cuando
en el alma hay alguna culpa cuando se encuentra privada de Mí, es que
regresando Yo a hacerme ver, no queda toda llena de Dios, ni su ser se
encuentra dispuesto a sumergirse todo en Mí, de modo que ni siquiera una fibra
quede que no esté fijada en su centro. Donde hay culpa o alguna cosa que no es
toda mía, ni Yo puedo llenarla, ni el alma puede sumergirse en Mí. La culpa, la
materia, no pueden entrar en Dios ni correr hacia Él, por eso tranquilízate y
no quieras turbarte”.
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8-45
Agosto 26, 1908
La constancia en el bien hace crecer la Vida Divina en el alma.
(1) Encontrándome en mi habitual estado,
estaba toda afligida y casi aturdida por las acostumbradas privaciones.
Entonces como de huída ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, a lo que quiero que prestes
más atención es a la constancia en el bien, tanto en el interior como en el
exterior, porque la repetición de amarme, de tantos actos interiores y del bien
constante, hace crecer siempre la Vida Divina en el alma, pero con tal energía
que puede compararse a aquel bebé que creciendo en un aire bueno y con
alimentos sanos, crece siempre bien, con plena salud, hasta que llega a debida
estatura sin haber tenido necesidad ni de médicos ni de medicinas, es más, es
tan robusto y fuerte que alivia y ayuda a los demás. Mientras que quien no es
constante, crece como aquel niño que no se nutre siempre de alimentos sanos, y
vive en un aire pútrido, crece enfermizo, y como los miembros no tienen fuerza
para desarrollarse y crecer por falta de buen alimento, se desarrollan con
defectos, por lo tanto, dónde se forma un tumor, dónde un absceso, así que
camina vacilante, habla fatigosamente, se puede decir que es un pobre lisiado,
y si bien se ven mezclados algunos miembros buenos, la mayoría son defectuosos,
y a pesar de que consulte médicos y tome medicinas, poco o nada le ayudan,
porque la sangre está infectada por el aire pútrido, y los miembros son débiles
y defectuosos por su mal nutrirse; así que será un hombre, pero no llegará a
debida estatura y tendrá necesidad de ayuda sin poder ayudar a los demás. Así
es el alma inconstante, la inconstancia en el bien es como si el alma se
nutriera con alimentos no buenos, y ocupándose de otras cosas que no son Dios,
es como si respirara aire pútrido; por tanto la Vida Divina crece endeble,
miserable, faltándole la fuerza, el vigor de la constancia”.
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8-46
Septiembre 2, 1908
La verdadera virtud, de Dios comienza y en Dios
termina.
(1) Paso días amargos por las continuas privaciones
del bendito Jesús. Después, en cuanto ha venido me ha dicho:
(2) “Hija mía, la señal para conocer si uno
tiene verdadera caridad es si ama a los pobres, porque si ama a los ricos y a
ellos se da, puede ser porque espera o porque obtiene algo, o porque le
simpatizan, o por la nobleza, por el ingenio, por el buen hablar y aun por
temor; pero si ama a los pobres, los ayuda, los socorre, es porque ve en ellos
la imagen de Dios, así que no ve la rusticidad, la ignorancia, la descortesía,
la miseria, sino que a través de estas miserias, como dentro de un espejo ve a
Dios, del cual todo espera, y los ama, los ayuda, los consuela como si lo
hiciera a Dios mismo. Éste es el sello de la verdadera virtud, que de Dios
comienza y en Dios termina; pero lo que comienza de la materia, materia produce
y en la materia termina, y por cuan espléndida y virtuosa parezca la caridad,
no sintiendo el toque divino, ni quien la hace ni quien la recibe, quedan
fastidiados, aburridos y cansados, y si tienen necesidad se sirven de ello para
cometer defectos”.
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8-47
Septiembre 3, 1908
Jesús es luz, y la luz es verdad.
(1) Encontrándome en mi habitual estado el
bendito Jesús se hacía ver todo luz, y ha dicho estas simples palabras:
(2) “Yo soy luz; ¿pero de qué está formada
esta luz, cuál es el fondo de ella? ¡La verdad! Así que soy luz porque soy
verdad, por eso el alma para ser luz, y para tener luz en todas sus acciones,
éstas deben salir de la verdad. Donde hay artificio, engaño, doblez, no puede
haber luz, sino tinieblas”.
(3) Y como relámpago ha desaparecido.
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8-48
Septiembre 5, 1908
Según su estado, el alma siente los
diversos efectos de la presencia de Dios.
(1) Hablando con el confesor, él decía:
“¡Qué terrible será ver a Dios indignado! Tan es verdad, que en el día del
juicio los malos dirán: “¡Montes, sepúltenos, destrúyanos, a fin de que no
veamos la cara de Dios indignado!”
(2)Y yo decía: “En Dios no puede haber
indignación, enojo, más bien es según el estado del alma, si es buena, la
presencia divina, sus cualidades, sus atributos, la atraen toda en Dios y ella
se consume sumergiéndose toda en Él; si es mala su presencia la oprime, la
rechaza lejos de Él, y el alma viéndose rechazada y no sintiendo en ella ningún
germen de amor hacia un Dios tan Santo, tan Bello, y ella tan fea y mala,
quisiera quitarse de su presencia, aun destruyéndose a sí misma si fuera
posible. Por tanto en Dios no hay mutación, sino que según somos nosotros, así
se sienten los efectos”. Después pensaba entre mí: “Cuántos desatinos he
dicho”. Por eso, al hacer la meditación durante el día, en cuanto Jesús ha
venido me ha dicho:
(3) “Hija mía, está bien dicho que Yo no me
cambio, sino que según cambia la criatura así siente los diversos efectos de mi
presencia. En efecto, ¿cómo puede temer quien me ama, si siente correr todo mi
Ser en el suyo y Él forma su misma vida? ¿Puede temer de mi Santidad si ella
toma parte de esa misma Santidad? ¿Puede avergonzarse ante mi Belleza, si
siempre busca embellecerse más para agradarme y para asemejarse más a Mí? ¿Si
siente correr en su sangre, en sus manos, en sus pies, en su corazón, en su
mente, todo, todo el Ser Divino, de modo que es cosa suya, todo suyo, y puede
temer, puede avergonzarse de sí misma? ¡Esto es imposible! ¡Ah! hija mía, es el
pecado lo que arroja tal confusión y desorden en la criatura, hasta el punto de
quererse destruir para no sostener mi presencia. El día del juicio será
terrible para los malos, pues no viendo en ellos germen de amor, más bien odio hacia
Mí, mi justicia me impone no amarlos, y así como a las
personas que no se aman no se les quiere tener cerca, y se usan todos los
medios para alejarlas, Yo no querré tenerlos Conmigo, ni ellos querrán estar,
nos rechazaremos recíprocamente, sólo el amor es lo que une todo y hace feliz a
todo”.
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8-49
Septiembre 6, 1908
Jesús quiso sufrir para reunir todo a Sí.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba
pensando en el misterio de la flagelación, y al venir Jesús, poniendo su mano
en mi hombro, en mi interior he oído decir:
(2) “Hija mía, quise que mi carne fuera
esparcida en pedazos, mi sangre vertida por toda mi Humanidad para reunir a
toda la humanidad dispersa, en efecto, con haber hecho que todo lo que de mi
Humanidad fue arrancado: Carne, sangre, cabellos, quedara disperso, en la
Resurrección nada quedará disperso sino todo reunido de nuevo en mi Humanidad,
con esto Yo reincorporaba a todas las criaturas en Mí; así que después de esto,
quien de Mí queda separado, es por su obstinada voluntad que de Mí se arranca
para ir a perderse”.
8-50
Septiembre 7, 1908
De cuantas cosas el alma se priva en la
tierra, otras tantas tendrá en el Cielo.
(1) Encontrándome
en mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho;
(2) “Hija
mía, de cuantas más cosas el alma se priva acá, otras tantas de más tendrá
allá, en el Cielo; así que cuanto más pobre en la tierra, tanto más rica en el
Cielo; cuanto más privada de gustos, de placeres, de diversiones, de viajes, de
paseos en la tierra, tantos gustos, placeres tomará en Dios. ¡Oh! cómo paseará
en los espacios de los Cielos, especialmente en los Cielos inmensurables de los
atributos de Dios, porque cada atributo es un Cielo y un Paraíso de más, y de
entre los bienaventurados, quién entra apenas, y se puede decir que queda como
al principio de los atributos de Dios; quién camina a la mitad, quién todavía
más adentro, y por cuanto más camina y se adentra más, gusta más, goza más, se
divierte más. Así que quien deja tierra toma Cielo, aunque fuese una mínima
cosa. De aquí se sigue que: Quien más despreciado más honrado, quien más
pequeño, más grande, quien más sumiso más dominio, y así de todo lo demás. Pero
a pesar de esto, de entre los mortales, ¿quién es el que piensa en privarse de
alguna cosa en la tierra para tenerla eternamente en el Cielo? ¡Casi ninguno!”
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8-51
Octubre 3, 1908
En quien está en continua actitud de
obrar el bien, la Gracia está con ella.
(1) Esta
mañana el bendito Jesús, en cuanto ha hecho ver apenas su sombra me ha dicho:
(2) “Hija
mía, mientras el alma está en continua actitud de obrar el bien, la gracia está
con ella y da vida a todo su obrar. Si después está indiferente en hacer el
bien, o en acto de obrar el mal, la Gracia se retira porque no son cosas suyas,
y no pudiendo tomar parte ni suministrarle su misma Vida, con sumo pesar se
aleja, apesadumbrándose sumamente; por eso, ¿quieres que la gracia esté siempre
contigo, que mi misma Vida forme la tuya? Estate en continuo acto de hacer el
bien y así tendrás en ti desarrollado todo mi Ser, y no tendrás que dolerte
tanto si alguna vez no tienes mi presencia, porque no me verás pero me tocarás
en todo tu obrar, y esto diminuirá en parte el dolor de mi privación”.
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8-52
Octubre 23, 1908
Cómo la ciencia divina está en el recto obrar.
(1) Continuando
mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija
mía, toda la ciencia divina se contiene en el recto obrar, porque en lo recto
se contiene todo lo bello y lo bueno que se pueda encontrar: Se encuentra el
orden, la utilidad, la belleza, la maestría. Por tanto, un trabajo es bueno por
cuanto es ordenado bueno, pero si los hilos se ven torcidos y conducidos erróneamente,
no se entiende nada, no se ve más que una cosa desordenada que no será ni útil
ni buena, por eso Yo, desde las cosas más grandes hasta las más pequeñas que he
hecho, se ven todas ordenadas y todas sirven a una finalidad útil, porque la
fuente de donde han salido ha sido mi recto obrar.
(3) Ahora la
criatura, por cuanto sea buena, tanta ciencia divina contendrá en sí, y tantas
cosas buenas saldrán de ella por cuanto sea recta, basta un hilo torcido en su
obrar para desordenarse a sí misma y a las obras que de ella salen, y ofuscar
la ciencia divina que contiene. Quien sale de lo recto sale de lo justo, de lo
santo, de lo bello, de lo útil, y sale de los límites en los cuales Dios la ha
puesto, y saliendo de esto será como una planta que no tuviera mucha tierra por
abajo y que, ahora los rayos de un ardiente sol, y ahora las heladas y los
vientos le secarán los influjos de la ciencia divina. Así es el torcido obrar,
heladas, vientos y rayos de sol ardiente, y faltándole mucho terreno de ciencia
divina, no hará otra cosa que secarse en su desorden”.
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8-53
Noviembre 20, 1908
Cuando el alma hace del amor su alimento,
este amor se hace estable y serio.
(1) Continuando
mi habitual estado, lleno de amarguras y de privaciones, esta mañana ha venido
por poco tiempo el bendito Jesús, y yo me lamentaba con Él por mi estado, y en
lugar de responderme se estrechaba más conmigo. Después, sin responder a lo que
yo le decía me ha dicho:
(2) “Hija
mía, el alma verdaderamente amante no se contenta con amarme con ansiedad, con
deseos, con fervores, sino que sólo está contenta cuando llega a hacer del amor
su alimento cotidiano, entonces el amor se hace estable, serio, va perdiendo
todas aquellas ligerezas de amor a las cuales está sujeta la criatura, y como
ha hecho del amor su alimento, el amor se ha difundido en todos los miembros, y
estando difundido en todo tiene la fuerza de sostener las llamas del amor que
la consumen y le dan vida, y conteniendo el amor en sí misma, poseyéndolo, no
siente más aquellos vivos deseos, aquellas ansiedades, sino que sólo siente
amar más el amor que posee. Éste es el amor de los bienaventurados en el Cielo,
éste es mi mismo amor; los bienaventurados arden en amor, pero sin ansiedad,
sin estrépito, con estabilidad, con seriedad admirables. La señal si el alma
llega a nutrirse de amor, es cuando ha perdido el semblante del amor humano,
porque si se ven sólo deseos, ansiedades, fervores, es señal de que el amor no
es su alimento, sino que sólo alguna partecita de sí ha dedicado al amor, y
entonces, no siendo toda, no tiene fuerza de contenerlo, y tiene aquellos
arranques del amor humano, siendo estas personas muy volubles, sin estabilidad
en sus cosas; en cambio las primeras son estables, como aquellos montes que
jamás se mueven”.
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8-54
Diciembre 16, 1908
La privación de Jesús es la más grande de las penas.
(1) Pasando
días amarguísimos estaba lamentándome con Nuestro Señor diciéndole: “¡Cómo tan
cruelmente me has dejado! Me decías que me habías elegido como tu pequeña hija
y que debías tenerme siempre en tus brazos, ¿y ahora? Me has arrojado por
tierra, y en vez de pequeña hija veo que me has cambiado en pequeña mártir,
pero por cuan pequeño el martirio, otro tanto es cruel y duro, amargo e
intenso”. Mientras esto decía se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija
mía, tú te equivocas, no es mi Voluntad el hacerte pequeña mártir, sino gran
mártir, pues te doy la fuerza de soportar con paciencia y resignación mi
privación, que es la cosa más dolorosa, más amarga que se puede encontrar, y en
la tierra y en el Cielo no hay otra pena que la iguale ni que la asemeje. ¿No
es esto heroísmo de paciencia y último grado de amor, ante el cual todos los
otros amores permanecen atrás y quedan casi anulados, y no hay amor que pueda
comparársele y hacerle frente? ¿No es esto, por lo tanto, gran martirio? Tú
dices que eres pequeña mártir porque sientes que no sufres mucho, pero no es
que no sufras, sino que el martirio de mi privación absorbe las otras penas,
haciéndolas aun desaparecer, porque pensando que estás privada de Mí no te
ocupas ni consideras tus otros sufrimientos, y no ocupándote de ellos llegas a
no sentir su peso; por eso dices que no sufres. Además, no te he arrojado por
tierra, más bien te tengo más que nunca estrechada entre mis brazos. Ahora te
digo que si a Pablo le di mi Gracia eficaz al principio de su conversión, a ti
te la doy casi de continuo, y la señal de esto es que sigues haciendo en tu
interior todo lo que hacías cuando Yo estaba casi de continuo contigo y que
ahora parece que lo haces sola. Ése sentirte toda inmersa en Mí y atada
Conmigo, pensar siempre en Mí a pesar de que no me ves, no es cosa tuya, ni
gracia ordinaria, sino gracia especial y eficaz. Y si mucho te doy, es señal de
que te amo mucho y mucho quiero ser amado por ti”.
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8-55
Diciembre 25, 1908
Para hacer nacer y crecer a Jesús en nuestro corazón.
(1) Encontrándome
en mi habitual estado, estaba deseando al niño Jesús, y después de mucho
esperar se ha hecho ver en mi interior como pequeño niño, y me decía:
(2) “Hija
mía, el mejor modo para hacerme nacer en el propio corazón es vaciarse de todo,
porque encontrando el vacío puedo poner en él todos mis bienes, y sólo puedo
permanecer ahí para siempre si hay lugar para poder poner todo lo que me
pertenece, todo lo mío en ella. Una persona que fuera a habitar a casa de otra
persona, sólo se podría sentir contenta cuando en aquella casa encontrara
espacio para poder poner todas sus cosas, de otra manera se volvería infeliz.
Así soy Yo.
(3) La
segunda cosa para hacerme nacer y acrecentar mi felicidad, es que todo lo que
el alma contiene, sea interno o externo, todo debe ser hecho para Mí, todo debe
servir para honrarme, para seguir mis órdenes, porque si aun una sola cosa, un
pensamiento, una palabra, no es para Mí, Yo me siento infeliz, y debiendo ser
dueño me hacen esclavo, ¿puedo Yo tolerar todo esto?
(4) La
tercera cosa es amor heroico, amor engrandecido, amor de sacrificio. Estos tres
amores harán crecer en modo maravilloso mi felicidad, porque el alma se
arriesga a hacer obras superiores a sus fuerzas, haciéndolas únicamente con mi
fuerza, éstas la engrandecerán con hacer que no sólo ella, sino también los
demás me amen, y llegará a soportar cualquier cosa, aun la misma muerte, para
poder triunfar en todo y poderme decir: “No tengo nada más, todo es sólo amor
por Ti”. Este modo no sólo me hará nacer, sino que me hará crecer y me formará
un bello paraíso en su propio corazón”.
(5) Mientras
esto decía yo lo miraba, y de pequeño, en un instante se ha hecho grande, de
modo que yo quedaba toda llena de Él, y todo ha desaparecido.
+ + + +
8-56
Diciembre 27, 1908
El te amo de la criatura es correspondido con el te
amo del Creador.
(1) Estaba
meditando en el momento cuando la Reina Mamá daba la leche al niño Jesús y
decía entre mí: “¿Qué podía pasar entre la Mamá Santísima y el pequeño Jesús en
este acto?” En este momento lo sentí moverse en mi interior, y oí que me decía:
(2) “Hija
mía, cuando chupaba la leche del pecho de mi dulcísima Madre, unido a la leche
chupaba el amor de su corazón, y era más amor que chupaba que leche; y Yo como
en aquellas chupadas oía decirme: “Te amo, te amo, ¡oh, Hijo!”. Yo le repetía a
Ella: “Te amo, te amo, ¡oh, Mamá!”. Y no era Yo solo el que lo decía, a mi te
amo, el Padre y el Espíritu Santo, la Creación toda, los ángeles, los santos,
las estrellas, el sol, las gotas de agua, las plantas, las flores, los granitos
de arena, todos los elementos corrían junto a mi te amo y repetían: “Te amamos,
te amamos oh Madre de nuestro Dios en el amor de nuestro Creador”.
(3) Mi Madre
veía todo esto y quedaba inundada, no encontraba ni siquiera un pequeño espacio
en el que no oyera decirse que Yo la amaba; su amor quedaba atrás y casi solo,
y repetía: “Te amo, te amo”. Pero jamás podía igualarme, porque el amor de la
criatura tiene sus límites, su tiempo; mi amor es increado, interminable,
eterno. Y esto sucede a cada alma, cuando me dice te amo también Yo le repito
te amo, y Conmigo está toda la Creación para amarla en mi amor. ¡Oh, si las
criaturas comprendieran cual es el bien, el honor que se procuran con sólo
decirme te amo!, bastaría que supieran sólo esto, que un Dios a su lado,
honrándolas, les responda: También Yo te amo”.
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8-57
Diciembre 28, 1908
Terremotos en Sicilia y en Calabria.
(1) Encontrándome
en mi habitual estado, sentía como si la tierra hiciera oscilaciones y nos
quisiera faltar por debajo. Yo he quedado impresionada y decía entre mí:
“¿Señor, Señor, qué pasa?” Y Él en mi interior ha dicho:
(2) “Terremotos”.
(3) Y ha
hecho silencio. Yo casi no le he prestado atención, y estando casi en mí misma
continuaba mis acostumbradas cosas internas, cuando en lo mejor de ellas,
después de haber pasado unas cinco horas de la palabra que me había dicho, he
sentido sensiblemente el terremoto. En cuanto terminé de sentirlo me he
encontrado fuera de mí misma, y casi confundida veía cosas desgarradoras, pero
súbito me ha sido quitada la vista de esto y me he encontrado dentro de una
iglesia; del altar ha salido un joven vestido de blanco, creo que era Nuestro
Señor, pero no sé decirlo con seguridad, y acercándose a mí, con un aspecto
imponente me ha dicho:
(4) “Ven”.
(5) Yo me he
aferrado a sus hombros pero sin levantarme, porque pensado entre mí que en
aquella hora estaba castigando y destruyendo, he dicho casi rechazando la
invitación: “¡Eh! Señor, ¿justo ahora quieres llevarme? Entonces aquel
joven se ha arrojado en mis brazos, y en mi interior oía que me decían:
(6) “Ven, oh
hija, a fin de que pueda terminarla con el mundo, así lo destruiré en gran
parte, con los terremotos, con las aguas y con las guerras”.
(7) Después
de esto me he encontrado en mí misma.
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8-58
Diciembre 30, 1908
La infancia de Jesús para divinizar la infancia de todos.
(1) Estaba
meditando el misterio de la infancia de Jesús y decía entre mí: “Niño mío, a
cuántas penas quisiste sujetarte. No te bastaba con venir ya grande, has
querido venir niño, sufrir la estrechez de los pañales, el silencio, la
inmovilidad de tu pequeña Humanidad, de los pies, de las manos. ¿En qué
aprovecha todo esto?” Mientras esto decía se ha movido en mi interior y me ha
dicho:
(2) “Hija
mía, mis obras son perfectas; quise venir pequeño infante para divinizar todos
los sacrificios y todas las pequeñas acciones que hay en la infancia; así que,
hasta en tanto que los niños no llegan a cometer pecados, todo queda absorbido
en mi infancia y divinizado por Mí. Cuando después comienza el pecado, entonces
comienza la separación entre Yo y la criatura, separación dolorosa para Mí, y
para ella luctuosa”.
(3) Y yo:
“Cómo puede ser esto, si los niños no tienen uso de razón y no son capaces de
merecer”.
(4) Y Él:
“El mérito lo doy, primero por gracia mía, segundo porque no es de su voluntad
el no querer merecer,sino que es porque así es el estado de infancia dispuesto
por Mí. Y además, no sólo queda honrado sino que también recoge el fruto un
jardinero que ha plantado una planta, a pesar de que la planta no tiene razón;
el escultor que hace una estatua, y tantas otras cosas. Sólo el pecado es lo
que destruye todo y separa a la criatura de Mí, pues todo lo demás, de Mí parte
hacia las criaturas y a Mí regresa, aun las acciones más triviales, con la
marca del honor de mi Creación”.
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8-59
Enero 2, 1909
Continúa hablando de los terremotos.
(1) Con suma
repugnancia y sólo por obedecer continúo diciendo lo que ha pasado desde el día
28 de diciembre en relación con el terremoto.
(2) Estaba pensando
entre mí en la suerte de tanta pobre gente viva bajo los escombros, y en la
suerte de mi Sacramentado Señor, vivo también Él, sepultado bajo las piedras y
decía entre mí, parece que el Señor dice a esos pueblos:
(3) “He
sufrido vuestra misma suerte por vuestros pecados, estoy junto con ustedes para
ayudaros, para daros fuerza; os amo tanto que estoy esperando un último acto de
amor para salvaros a todos, no teniendo cuenta de todo el mal que habéis hecho
en el pasado”.
(4) ¡Ah! mi
bien, mi vida y mi todo, te mando mis adoraciones bajo los escombros,
dondequiera que Tú te encuentres te envío mis abrazos, mis besos y todas mis
potencias para hacerte continua compañía, ¡oh, cómo quisiera ir a desenterrarte
para ponerte en un lugar más cómodo y más digno de Ti! Mientras estaba en esto,
mi adorable Jesús me ha dicho en mi interior:
(5) “Hija
mía, en algún modo has interpretado mis excesos de amor, que aun mientras
castigo tengo hacia los pueblos, pero no es todo, hay más, pero debes saber que
mi suerte Sacramental es tal vez menos infeliz, menos nauseante bajo los
escombros que en los tabernáculos; es tal y tanto el número de los sacrilegios
que cometen los sacerdotes y también el pueblo, que estaba cansado de descender
en sus manos y en sus corazones, y me obligan a destruirlos casi a todos.
Además, qué decirte de las ambiciones, de los escándalos de los sacerdotes,
todo es tiniebla en ellos, no más luz como deben ser, y cuando los sacerdotes
llegan a no dar luz, los pueblos llegan a los excesos y mi justicia es obligada
a destruirlos”.
(6) Estaba
también pensando en sus privaciones, y sentía un temor, como si fuera a suceder
también aquí un fuerte terremoto. Viéndome tan sola, sin Jesús, me sentía tan
oprimida que me sentía morir. Entonces, teniendo compasión de mí, el buen Jesús
ha venido como una sombra y me ha dicho:
(7) “Hija
mía, no te aflijas tanto, en consideración tuya evitaré graves daños a esta
ciudad. Mira si Yo no debo continuar castigando, en lugar de convertirse, de
rendirse, al oír las destrucciones de las otras provincias dicen que allá son
los lugares, los terrenos los que hacen que esto suceda, y continúan
ofendiéndome. ¡Cómo son ciegos y tontos! ¿No está toda la tierra en mi propio
puño? ¿Tal vez no puedo Yo abrir las vorágines de la tierra y hacer que se
trague a todos aun en otros lugares? Y para hacérselos ver haré que haya
terremotos en otros lugares, donde no es costumbre que tiemble”.
(8) Mientras
esto decía, parecía que ponía su mano en el centro de la tierra, de ahí tomaba
fuego y lo acercaba a la superficie, y la tierra se sacudía y se sentía el
terremoto, dónde más fuerte y dónde menos, y ha agregado:
(9) “Esto no
es más que el principio de los castigos; ¿qué será el fin?”
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8-60
Enero 8, 1909
El fruto y la finalidad de la comunión.
(1) Habiendo
recibido la comunión, estaba pensando cómo podía estrecharme más que nunca con
el bendito Jesús, y Él me ha dicho:
(2) “Para
estrecharte más íntimamente Conmigo, hasta llegar a perder tu ser en Mí, así como
Yo me transfundo en el tuyo, debes en todo tomar lo que es mío y en todo dejar
lo que es tuyo; de modo que si tú piensas siempre en cosas santas y que se
refieren solamente al bien, al honor y a la gloria de Dios, dejas tu mente y
tomas la divina; si hablas, si obras bien y sólo por amor de Dios, dejas tu
boca, tus manos y tomas mi boca y mis manos; si caminas los caminos santos y
rectos, caminarás con mis mismos pies; si tu corazón me ama sólo a Mí, dejarás
tu corazón y tomarás el mío y me amarás con mi mismo amor, y así de todo lo
demás, así que tú quedarás revestida de todas mis cosas, y Yo de todas las
cosas tuyas. ¿Puede haber una unión más estrecha que ésta? Si el alma llega a
no reconocerse más a sí misma, sino al Ser Divino en ella, estos son los frutos
de las buenas comuniones, y ésta es la finalidad divina al quererse dar en
comunión a las almas, pero cuánto queda frustrado mi amor, y qué pocos frutos
recogen las almas de este sacramento, hasta quedar la mayor parte indiferentes
y aun nauseados de este alimento divino”.
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8-61
Enero 22, 1909
Cuando Dios es deudor del alma.
(1) Estaba
pensando en las tantas privaciones de Nuestro Señor, y en que años atrás, una
vez, habiendo esperado varias horas a Nuestro Señor, cuando vino yo me
lamentaba con Él porque me había hecho esperar para venir, y el bendito Jesús
me dijo:
(2) “Hija
mía, cuando Yo te sorprendo previniendo tus deseos de quererme y vengo sin
hacerte esperar, tú quedas deudora de Mí; pero cuando te hago esperar un poco y
después vengo, Yo quedo deudor tuyo, ¿te parece poco que un Dios te dé la
ocasión de ser deudor tuyo?”
(3) Y decía
entre mí: Entonces eran horas, pero ahora que son días, ¿quién sabe cuántas
deudas ha contraído conmigo? Creo que son innumerables, porque muchas me está
haciendo. Pero después pensaba entre mí: “¿Y para qué me sirve tener un Dios
deudor? Creo que para Jesús lo mismo es tenerlo como deudor que ser uno deudor
de Él, porque Él en un momento puede dar tanto al alma, que equivalga y
sobrepase las deudas que tenga, y he aquí que las deudas quedan anuladas”. Pero
mientras esto pensaba, el bendito Jesús en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija
mía, tú dices disparates, además de los dones espontáneos que Yo doy a las
almas, están los dones de vínculo. A las almas, dones espontáneos puedo darles
o puedo no darles, en Mí está la elección, porque ningún vínculo me ata, pero a
las almas de los dones de vínculo, como en tu caso, me siento vinculado,
obligado a darle lo que quiere, a concederle mis dones. Imagínate un señor y
dos personas, una de estas dos personas tiene su dinero en manos de aquel
señor, la otra no; tanto a una como a otra ese señor puede dar lo que quiera,
¿pero quién está más segura de obtener del señor en caso de una necesidad, la
que tiene su dinero en manos de aquel señor o la que no tiene? Ciertamente la
que tiene su dinero depositado tendrá las buenas disposiciones, el valor, la
confianza para ir a pedir lo que está depositado en las manos de aquel señor, y
si lo ve titubear en darle, le dirá francamente: “Dámelo pronto, porque
finalmente no te pido lo tuyo, sino lo mío”. Mientras que si va la otra persona
que no tiene nada en manos de aquel señor, irá tímida, sin confianza y estará a
lo que aquél quiera, si quiere darle alguna ayuda o no. Esta es la diferencia
que hay entre el tenerme de deudor y no tenerme como tal. ¡Si tú comprendieras
los bienes inmensos que produce este contraer crédito Conmigo!”
(5) Agrego
que mientras escribía, pensaba entre mí otra tontería: “Cuando esté en el
Cielo, mi amado Jesús, sentirás enfado de haber contraído tantas deudas
conmigo, mientras que si vienes aquí, quedando yo deudora, Tú que eres tan
bueno, en el primer encuentro que tengamos me perdonarás todas mis deudas, pero
yo que soy mala no lo haré, me haré pagar aun un respiro de espera”. Pero
mientras esto pensaba, en mi interior me ha dicho:
(6) “Hija
mía, no sentiré enfado sino contento, porque mis deudas son deudas de amor, y
deseo más ser deudor que tenerte como deudora mía, porque estas deudas que
contraigo contigo, mientras son deudas para Mí, serán prendas y tesoros que
conservaré en mi corazón eternamente, que te darán el derecho de ser amada por
Mí más que a los demás, y esto será una alegría, una gloria de más para Mí, y tú
tendrás pagado aun el respiro, el minuto, el deseo, el latido; y por cuanto más
seas prepotente y avara en el exigir, más me darás gusto y más te daré. ¿Estás
contenta así?”
(7) Yo he
quedado confundida y no he podido decir nada más.
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8-62
Enero 27, 1909
Luisa de la Pasión del Tabernáculo.
(1) Continuando
mi habitual estado decía entre mí: “Qué vida inútil es la mía, ¿cuál es el bien
que hago? Todo ha terminado, no hay más participación de espinas, de cruces, de
clavos, parece que todo ha acabado; me siento, sí, sufriente, tanto que no
puedo moverme, es un estado de reumatismo general de dolor, pero es cosa
totalmente natural, sólo me queda el pensamiento continuo de la Pasión, la
unión de mi voluntad con la de Jesús, ofreciendo lo que Él sufrió y a toda yo
misma como Él quiere, por quien quiere, así que no queda otra cosa que una
escuálida miseria, entonces, ¿cuál es la finalidad de mi vida?” Mientras esto
pensaba, como un relámpago Jesús se ha dejado ver y me ha dicho:
(2) “Hija
mía, ¿sabes quién eres tú? Tú eres Luisa de la Pasión del Tabernáculo; cuando
te participo las penas, entonces eres del calvario; cuando no, permaneces del
Tabernáculo, mira cómo es así: Yo en el Tabernáculo nada tengo de
exterioridades, ni de cruces, ni de espinas, sin embargo la inmolación es la
del mismo calvario, las peticiones son las mismas, el ofrecimiento de mi Vida
continúa aún, mi Voluntad no ha cambiado en nada, me quema la sed de la
salvación de las almas, así que puedo decir que las cosas de mi Vida
Sacramental unidas con mi Vida mortal están siempre en un punto, y no han
disminuido en nada, pero todo es interno, así que si tu voluntad es la misma de
cuando Yo te participaba mis penas, tus ofrecimientos son semejantes, tu
interior está unido Conmigo, con mi Voluntad, ¿no tengo razón en decirte que
eres Luisa de la Pasión del Tabernáculo? Con esta sola diferencia, que cuando
te participo mis penas tomas parte en mi Vida mortal, y Yo exento al mundo de
los más graves castigos; cuando no te las participo, castigo al mundo y tú
tomas parte en mi Vida Sacramental, pero siempre una es la vida”.
+ + + +
8-63
Enero 28, 1909
Qué cosa es ser víctima.
(1) Habiendo
leído un libro que hablaba de la variedad de los modos de obrar interiormente,
y cómo recompensaba Jesús a estas almas con grandes capitales de gracia y con
sobreabundancia de amor, yo comparaba todo lo que había leído con los tantos y
diversos modos que Jesús me había enseñado en mi interior, y puestos éstos en
comparación con los del libro me parecían tan vastos, como puede ser el mar en
comparación de un pequeño río y decía entre mí: “Si esto es verdad, ¿quién sabe
cuánta gracia verterá en mí y cuánto me amará mi siempre amable Jesús? Después
encontrándome en mi habitual estado, en cuanto ha venido el buen Jesús me ha
dicho:
(2) “Hija
mía, tú aún no sabes bien qué significa ser elegida víctima. Yo con ser víctima
encerré en Mí todo el obrar de las criaturas, sus satisfacciones, reparaciones,
adoraciones y agradecimientos, así que por todos y por cada uno Yo hice lo que
ellos tenían que hacer. Así que tú siendo víctima, es inútil compararte con los
demás, pues debiendo encerrar en ti no el modo de uno, sino la variedad del
modo de cada uno, y debiendo hacerte suplir por todos y por cada uno, por
consecuencia debo darte la gracia, no que doy a uno solo, sino la gracia que
equivalga a la que doy a todo el conjunto de las criaturas. Por lo tanto
también el amor debe superar al amor con el que amo a todo el conjunto de las criaturas,
porque gracia y amor van siempre unidos juntos, tienen un solo paso, una sola
medida, un solo querer, el amor jala a la gracia, la gracia jala al amor, son
inseparables. He aquí por qué tú ves el mar vastísimo que Yo he puesto en ti, y
el pequeño río en los demás”.
(3) Yo he
quedado aturdida comparando tanta gracia a tanta ingratitud y maldad mías.
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8-64
Enero 30, 1909
La historia del ¿por qué?
(1) Encontrándome
en mi habitual estado me he encontrado fuera de mí misma, me parecía ver a un
alma del purgatorio, conocida mía y yo le decía: “Mira un poco cómo estoy ante
Dios, temo tanto, especialmente por el estado en el cual me encuentro”. Y ella
me ha dicho:
(2) “Se
necesita poco para saber si estás bien o mal, si tú aprecias el sufrir estás
bien, si no, estás mal, porque quién aprecia el sufrir aprecia a Dios, y
apreciándolo jamás se le puede disgustar, porque las cosas que se aprecian se
estiman, se aman, se tienen amadas y custodiadas más que a sí mismo, ¿y puede
ser posible que uno se quiera mal a sí mismo? Así que es imposible que pueda
desagradar a Dios apreciándolo”.
(3) Después,
en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(4) “Hija
mía, las criaturas, en casi todos los eventos que suceden, van repitiendo y
diciendo siempre: ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Por qué esta enfermedad?
¿Por qué este estado de ánimo? ¿Por qué este castigo? Y tantos otros ¿por qué?
La explicación del ¿por qué? no está escrita en la tierra sino en el Cielo, y
allá la leerán todos. ¿Sabes tú qué cosa es el por qué? Es el egoísmo que da
alimento continuo al amor propio. ¿Sabes tú dónde fue creado el por qué? En el
infierno. ¿Quién fue el primero en pronunciarlo? Un demonio. Los efectos que
produjo el primer ¿por qué? fueron la pérdida de la inocencia en el mismo Edén,
la guerra de las pasiones implacables, la ruina de muchas almas, los males de
la vida. La historia del ¿por qué? es larga, basta decirte que no hay mal en el
mundo que no tenga la marca del ¿por qué? El ¿por qué? es destrucción de la
sabiduría divina en la almas. ¿Y sabes tú dónde será sepultado el por qué? En
el Infierno, para dejar a todos los condenados intranquilos eternamente, sin
darles jamás paz. El arte del ¿por qué? es hacer la guerra a las almas sin
jamás darles tregua”.
Deo Gratias.
|
Nihil obstat Canonico Hanibale M. Di Francia Eccl. |
Imprimatur Arzobispo
Giuseppe M. Leo Octubre de
1926 |
[1] Este libro ha sido traducido directamente del original manuscrito de Luisa Piccarreta
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